Estado en el que quedó el Aula Magna de Filosofía y Letras en 1937
Estado en el que quedó el Aula Magna de Filosofía y Letras en 1937 - ARCHIVO ABC

La Complutense recupera el legado olvidado de su histórica reconstrucción tras la Guerra Civil

El Archivo General de la UCM saca a la luz más de 200 negativos de fotografías del campus a mediados del siglo pasado

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La nobleza de los materiales empleados en las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras destaca, aun en blanco y negro. Todo está nuevo y reluciente. Sobre los bancos corridos de madera, los estudiantes, la mayoría mujeres, impostan algo parecido a una clase atenta ante el objetivo del fotógrafo «Castellanos». En el centro de la instantánea –tomada en la década de los años 40– se vislumbra un ápice de espontaneidad. Una joven esconde su risueño rostro tras una mano. Su compañera de delante mira hacia abajo, intentando no contagiarse de un inoportuno ataque de risa. La escena, llena de vida y casi cinematográfica, constituye un poderoso testimonio de los primeros años de actividad estudiantil después de la reconstrucción de la Ciudad Universitaria tras la Guerra Civil.

Los negativos se han mantenido en un excelente estado de conservación. Permaneció guardado en el Arco de la Victoria hasta su traslado a Medicina

Es sólo una de las más de 200 imágenes –la mayoría de ellas inéditas– que el Archivo General de la Universidad Complutense de Madrid ha logrado rescatar del olvido y añadir a su vasto fondo documental. «Son fotografías que pretenden reflejar la normalidad universitaria tras el desastre que supuso la contienda entre 1936 y 1939 y que convirtió este lugar en el frente más activo de la capital», explica a ABC su directora, Isabel Palomera.

La delicadeza con la que extrae los negativos fotográficos –en placas de cristal y láminas de acetato– de sus sobres originales da muestra del valioso y frágil material que tiene entre sus manos. Manuscrita, en el anverso ajado por el paso del tiempo, se puede leer algo de información sobre la imagen que soportan. También el autor de cada una de ellas. «Están firmadas por dos fotógrafos: Castellanos y Tribaldos. De este último se ha logrado saber, por una factura que también conservamos en el Archivo General, que tenía su estudio en la calle Menéndez Valdés, 36, relativamente cerca de la Ciudad Universitaria», relata. Sobre el papel, en muy buen estado de conservación, se puede ver la relación de trabajos: 21 fotografías, a 20 pesetas cada una, un sello en el que se lee «V. Tribaldos» y la fecha «19 de abril de 1941». La Guerra Civil había terminado hacía dos años.

Uno de los archivos digitalizados de los negativos recuperados
Uno de los archivos digitalizados de los negativos recuperados - ARCHIVO GENERAL DE LA UCM

«Estamos ante dos profesionales realmente modernos para su época, más cercanos al movimiento de vanguardia que se había vivido antes de la guerra. Estamos investigando su legado, pero podemos decir que eran dos expertos en fotografía de estudio y de carácter industrial con un conocimiento magistral de la composición y de la luz», destaca Juan Miguel Sánchez Vigil, miembro del grupo de investigación de Fotografía y Documentación de la Complutense que se ha encargado de su limpieza y digitalización junto con María Olivera y Antonia Salvador.

«Los negativos están en un estado de conservación realmente bueno. Los materiales de los soportes y las emulsiones que utilizaron son de una extraordinaria calidad», subraya. Todos ellos forman parte del fondo documental generado por la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria que, como curiosidad, estuvo almacenado durante décadas en el Arco de la Victoria. Después fue trasladado a unas dependencias que la Dirección de Obras de la UCM –que entregó los negativos en septiembre de 2016– tiene la Facultad de Medicina. «El material ha soportado magníficamente los cambios de temperatura y de humedad», asegura este experto.

Alumnas en la Facultad de Filosofía y Letras
Alumnas en la Facultad de Filosofía y Letras - ARCHIVO GENERAL DE LA UCM

En las imágenes se pueden contemplar los exteriores e interiores de once edificios del campus. El encargo lo realizó la mencionada Junta Constructora para reflejar las flamantes nuevas construcciones y algunas reconstrucciones de edificios que llegaron a estar muy poco tiempo en funcionamiento antes de la guerra. «Agustín Aguirre López, arquitecto de la Facultad de Filosofía y Letras –declarada BIC desde 2017– presumía de ser el único de su gremio que había levantado dos veces el mismo edificio», cuenta como anécdota Palomera, que destaca el valioso hallazgo de este material para «comprender la historia de la Ciudad Universitaria».

El Archivo General de la UCM conserva toda la documentación de la construcción de la Ciudad Universitaria desde sus orígenes, que se remontan a 1927. «Fue un proyecto muy ambicioso, que traspasó nuestras fronteras y que, con todos sus avatares históricos, consiguió trascender de una manera transversal a pesar de los condicionantes ideológicos propios de cada etapa», destaca. Una de las características de todo el conjunto de fotografías es que carece, a criterio de los expertos que han trabajado sobre este material, del «carácter propagandístico» de la Dictadura que se podría presumir, dada su cercanía en el tiempo con el final de la Guerra Civil. Entre los dos centenares de imágenes recuperadas apenas hay instantáneas en las que aparezca Franco –por ejemplo, en la inauguración del Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras– o de símbolos de su régimen.

Fueron encargos para la propia Universidad, de carácter institucional, que, sin embargo, sí que pretendían mostrar una «nueva etapa de modernidad» tras la materialización del proyecto de restauración encargado a Modesto López Otero. Destaca la presencia femenina en las aulas y las bibliotecas de las facultades que forman parte de este extenso reportaje fotográfico. En él se reflejan vistas aéreas, exteriores e interiores de once de los edificios del renovado complejo universitario.

Se planteó dejar la Ciudad Universitaria como una especie de parque temático de la guerra; afortunadamentela idea no prosperó Las imágenes están disponibles en la web de la universidad para investigadores y aficionados

Pero, más allá de los espacios, los negativos de Castellanos y de Tribaldos han dejado para la posteridad un legado «muy valioso»: el renacer académico de un lugar que quedó completamente asolado por la devastación. «Se planteó incluso dejarlo así, como una especie de parque temático de la Guerra Civil. Afortunadamente, la idea no prosperó», recuerda la directora del Archivo General. Abierto de nuevo a los estudiantes, las fotografías captan instantes de la vida cotidiana en los bares de algunas facultades, o la salida de las mismas. «Reflejan cierta normalidad dentro un contexto tan complicado como la posguerra», añade Palomera. También hay una intención por mostrar los avances tecnológicos de los que se dotó a facultades como las de Medicina, Odontología o Farmacia. «Hay una intención clara por dejar testimonio de los microscopios de los que disponían los estudiantes, la configuración de la sala de prótesis dentales o el gabinete de los profesores de Estomatología», apunta Sánchez Vigil.

Las zonas deportivas

La serie fotográfica incluye tomas del pabellón de gobierno de la Universidad Complutense; de la Escuela Superior de Arquitectura; de las facultades de Medicina, Farmacia, Odontología, Ciencias y Filosofía y Letras; del Hospital Clínico; y de los colegios mayores Ximénez de Cisneros y Teresa de Jesús. Las instantáneas de la zona deportiva sur, en la avenida Juan de Herrera, muestran también el ocio de la época con extensas terrazas y cafeterías y los campos de fútbol y de rugby.

Todas las imágenes digitalizadas están disponibles, para su libre consulta en la web –https://memoriadelarchivo.ucm.es–, para aquellos que quieran navegar por el pasado de la Ciudad Universitaria. Un verdadero recorrido visual que no solo satisface la curiosidad histórica sino que, además, ayuda a comprender la importancia de conservar un legado documental –en este caso fotográfico– que nos permite hacer un viaje en el tiempo fascinante.