Más de 18.000 alumnos se pueden ver afectados por el paro de los examinadores durante el mes de julio. ABC

«Como haya huelga, adiós a mi carné de conducir»

Tienen paciencia. Y un límite. Los 18.000 aspirantes al carné de conducir que pueden verse afectados por la huelga de 9 días de los examinadores, no comprenden porqué la Dirección General de Tráfico (DGT) y sus funcionarios no llegan a un acuerdo. El diálogo está roto y el paro, si no se remedia, empieza el martes. Más de uno ve cómo se esfuma su posibilidad de llevar un coche este verano.

MADRID. María Isabel Serrano
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Ni en las autoescuelas ni entre sus alumnos se duda de que las reivindicaciones de los funcionarios que examinan en las pruebas para obtener el carné de conducir carezcan de sentido. Pedir un plus de peligrosidad mientras realizan su trabajo, con conductores que todavía no lo son, inexpertos y comiditos por los nervios, puede acarrear algunos percances. Nadie lo discute. Lo que no parece lógico es que se haya elegido el mes de julio, cuando el número de candidatos al permiso de conducir se incrementa en un 15 por ciento porque «todos quieren tenerlo para las vacaciones de verano», ha dicho Ricardo Cano, secretario de la Asociación Provincial de Autoescuelas de Madrid, una entidad que agrupa al 90 por ciento de los 800 autoescuelas de la región que cuenta con un total de 1.200 centros abiertos.

LAS ESPADAS, EN ALTO

Las negociaciones están rotas entre los examinadores y la Dirección General de Tráfico (DGT). El paro, de nueve jornadas, empieza el martes, día 10, y continuará los días 11, 12, 17, 18, 19, 24, 25 y 26 de julio, es decir, los martes, miércoles y jueves. Quedan libres para examinar los lunes y los viernes de julio. En agosto se cierra, por vacaciones.

La principal reivindicación de este colectivo de funcionarios de la DGT es la implantación de un sistema de protección y seguridad. Según ha podido saber ABC, los funcionarios ya protestaron por esta circunstancia en 1999. Entonces, se encargó a una empresa privada la realización de un estudio para que valorara el riesgo que corrían los examinadores y propusieran soluciones o niveles de peligrosidad. Al parecer, y a día de hoy, ese estudio no se ha terminado. Otras fuentes han señalado que lo que se pretende es la creación de un grupo especial de funcionarios diferenciados por escalas técnicas pero eso, en la Función Pública, ha de resolverse por oposiciones.

A «REPARTIR»

Las autoescuelas, ante el panorama que se les avecina, han presentado, con éxito, una propuesta a la Dirección General de Tráfico. Como ha adelantado ABC, se trata de «repartir» los días de examen que no habrá huelga (lunes y viernes) para que todos los centros puedan presentar a sus alumnos, aunque sea en un número inferior al habitual. En Madrid se presentan a examen una media de dos mil aspirantes al permiso de conducir: mil para la prueba teórica y otros mil para la práctica. Si se mantienen los nueve días de paro, no hay duda: se quedarán sin examen unos 18.000 aspirantes.

Fuentes del sector también han insistido en que el riesgo al que están sometidos los funcionarios de Tráfico «es relativo». Estadísticamente sí se produce un importante número de daños estructurales (golpes en guardabarros, espejos retrovisores, rozaduras en la chapa, entre otros), pero se insiste en que los daños estructurales acompañados de daños corporales serios no pasan de tres o cuatro al año en toda España.

«NO TIENE GRACIA»

Silvia Torres es una de las aspirantes al carné de conducir que ve peligrar su examen. «Como haya huelga, adiós a mi permiso de conducir. Tendré que esperar hasta septiembre y, en todo este tiempo, se pierde la concentración y la preparación que se requieren», dice.

Miles de madrileños comparten la situación de Silvia. «He pagado 35.000 pesetas por la matrícula, los libros, las clases teóricas y diez clases prácticas, más 11.500 de las tasas oficiales y 5.000 del certificado médico. Tengo tres intentos para aprobar. Si encima de los nervios, se une una huelga, la cosa tiene muy poca gracia. Ya he suspendido una vez. Como no haya un acuerdo, lo tengo muy crudo», se lamenta.