Peatones por la Gran Vía, todavía sin estar cerrada al tráfico
Peatones por la Gran Vía, todavía sin estar cerrada al tráfico - ISABEL PERMUY

Los comerciantes prevén pérdidas de hasta el 25% por el cierre de la Gran Vía

Un estudio de la patronal Cocem teme el efecto disuasorio de la medida entre los clientes, algo que también preocupa al sector de la hostelería

MadridActualizado:

El cierre de la Gran Vía durante esta Navidad tampoco satisface a los comerciantes del centro de la capital. La Confederación de Comercio Especializado de Madrid (Cocem), que engloba a más de 30.000 puntos de venta en la región, sostiene que los cortes de tráfico, como el año pasado, supondrán un grave perjuicio económico para el sector, que calcula que perderá entre un 20 y un 25 por ciento. Este análisis se alinea con la consideración mostrada hace una semana por la Plataforma por el Ocio, la Hostelería y el Turismo, que teme una situación de «desamparo» por falta de abastecimiento, y de la Policía Municipal, cuya predicción es un «colapso total».

El principal problema que avista la patronal es el «efecto disuasorio» que el cierre tendrá entre los clientes potenciales para la campaña de Navidad, un extremo que también inquieta a los hosteleros y que se basa en la experiencia de las fiestas del año pasado. «Lo que más nos preocupa es el efecto disuasorio de acceder al centro hacia el consumidor, porque en el subconsciente colectivo existe una impresión de caos, de recibir multas...», declara a ABC Luis Pacheco, presidente de Cocem.

«Nos preocupa que la gente no vaya al centro por la sensación de caos y de ser multados»

Pacheco, que califica la medida de «indiscriminada y sin pruebas», asegura que a largo plazo puede ser «acertada», pero no como se plantea. «Pierde toda su eficacia sin estudios previos y sin consultas a los sectores afectados; es imprescindible contar con la opinión de vecinos, comercios, transportes, servicios, hostelería, turismo... Pero no se ha hecho», apunta. La crítica del presidente de Cocem, nuevamente, se asemeja con la vertida por los profesionales de la hostelería, que aseguraron que todas las alegaciones presentadas ante el Ayuntamiento, que dirige Manuela Carmena, fueron ignoradas y la mesa técnica fue una mera sesión «informativa».

Si bien el área de Medio Ambiente y Movilidad volverá a reforzar el transporte público, el miedo de los comerciantes es que la prohibición de circulación colapse no solo las vías afectadas, sino también las adyacentes. «La Gran Vía es la aorta que une los ejes Prado-Recoletos y Moncloa-Princesa, si no se estudia dónde redirigir los 50.000 vehículos que pasan a diario tendremos un problema mayor que el que se quiere solucionar», valora Pacheco. El dispositivo de la EMT en 2016 costó un millón de euros, mientras que el de Metro fue de 9,5 millones.

La situación caótica que imaginan los comerciantes también acompaña a la Policía Municipal. Como informó este diario, fuentes cercanas al dispositivo recelan de la medida porque, dicen, carece de un estudio previo: «El colapso va a estar garantizado, habrá problemas de congestión en las calles cortadas y en los alrededores». Además, ponen en cuestión su efectividad porque obliga a doblar turnos y a abordar un gasto añadido para pagar las horas extras de los agentes, que el año pasado fue de 135.000 euros.

Desabastecimiento

Los cortes, que empezarán el próximo 1 de diciembre y se desarrollarán hasta el 7 de enero, afectan tanto a la Gran Vía como a las calles de Mayor y Atocha. Si Cocem centra sus quejas por lo que afecta a la histórica avenida, de corte más comercial, otros colectivos lo hacen por las otras dos ubicaciones, más enfocadas a la restauración. Así, la Plataforma por el Ocio pide que, como ocurre con los huéspedes de los hoteles, se permita circular a los clientes con reservas en sus locales.

Esta es una de sus propuestas, pero también que se haga una campaña de comunicación que «neutralice el efecto disuasorio» y, sobre todo, que haya una segunda franja horaria de carga y descarga –de 16 a 18 horas–, pues uno de los problemas del año pasado fue que por la tarde se quedaban sin stock. «Un día normal tenemos hasta tres turnos y ahora solo nos dejan por la mañana; estamos desamparados», dice José Antonio Aparicio, presidente de la Asociación de Hosteleros de la Plaza Mayor. El sector prevé que, en su caso, las pérdidas económicas durante las fiestas serán del 20 por ciento.