Colón: la plaza del caos

G. D. O. | MADRID
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Quizá con el tiempo los conductores madrileños se acostumbren, pero de momento la nueva fisonomía de la plaza de Colón, con el monumento al descubridor en el centro de la misma, está ocasionando muchos trastornos al ya de por sí trastornado tráfico en el centro de la capital. De momento, lo único que genera la nueva apariencia de la plaza son retenciones circulatorias y comentarios de irritación entre los vecinos. Fueron más de siete meses de obras los necesarios para remozar una plaza incardinada en la arteria principal del tráfico en Madrid. El resultado, salvo a las autoridades municipales que lo promovieron, no parece satisfacer a nadie. Colectivos como el del taxi están que trinan con la nueva disposición de un espacio que se ha convertido en una ratonera diaria para muchos conductores. A los problemas derivadas de la colocación de la estatua del descubridor en el centro de la plaza, se suman los que se producen al confundirse muchos conductores, que toman la plaza como una rotonda, cuando en realidad no lo es, e intentan girar hcia la izquierda, ya sea hacia Jorge Juan, cuando se circula en sentido sur, o hacia Génova, cuando se va hacia norte.