Alumnos en un centro privado madrileño
Alumnos en un centro privado madrileño - DE SAN BERNARDO

Los colegios privados si podrán hacer exámenes este mes de septiembre

En centros públicos y concertados, las recuperaciones fueron a final de junio

MADRIDActualizado:

El adelanto de los exámenes de septiembre a finales de junio, que se ha experimentado por primera vez en este curso 2017-2018, sólo se aplica de forma obligatoria en los centros sostenidos con fondos públicos: es decir, afecta a los públicos y los concertados. No obstante, en los privados existe la posibilidad de seguir manteniendo los exámenes de septiembre durante dos años.

Así lo explicó ayer el vicepresidente regional, Pedro Rollán: existe una moratoria de dos años en los que estos centros totalmente privados tienen la posibilidad de, «si lo solicitan», seguir realizando los exámenes de recuperación en septiembre. Ese plazo de dos años le va a servir a la consejería de Educación, que dirige Rafael van Grieken, para evaluar el resultado de este acambio en el calendario escolar, que se ha aplicado este pasado junio por primera vez en la región.

De hecho, fue aprobado por el Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid en junio de 2017 «por unanimidad», explicaron fuentes de Educación. Ha afectado a los alumnos de ESO, Bachillerato y FP que hubieran acabado el curso con alguna asignatura pendiente, y que en lugar de intentar recuperarla en septiembre, han tenido que hacerlo a finales de junio.

Como en la universidad

Con ello, los responsables educativos regionales pretenden «potenciar la evaluación continua», y que la recuperación de materias se pueda hacer «con actividades de apoyo, refuerzo y tutorización en su centro y con sus propios profesores». También aseguraban que permitiría «una mejor organización del inicio de curso en los institutos», y que era el modelo seguido desde hace tiempo en las universidades españolas.

Un dato que aportaban también era el de las recuperaciones de asignaturas aprobadas en septiembre: ninguna para el 58 por ciento de los estudiantes de Bachillerato y el 49 por ciento de los de ESO. Por último, destacaban el «ahorro» que les supondría a las familias madrileñas el hecho de no tener que destinar recursos durante el verano a clases de refuerzo por las asignaturas pendientes.

Los más beneficiados serían, además, los alumnos de segundo de Bachillerato, que verían incrementadas sus opciones de estudiar la carrera deseada porque cuando les quedaba algo pendiente no sabían hasta septiembre si lo superaban el curso, y para entonces se había reducido extraordinariamente la posibilidad de elegir plaza.

Pese a todo, este primer año sin exámenes en septiembre en centros públicos y concertados ha resultado un tanto caótico: los alumnos que aprobaban todo se resistían a mantenerse en clase mientras sus compañeros con suspensos preparaban sus exámenes, y algunos optaron por abandonar las aulas antes del final oficial del curso, mientras que los centros intentaban montar actividades alternativas sin apenas margen de tiempo. Los dos primeros años del «experimento» servirán, recuerdan en Educación, para evaluar su utilidad.