Coca en la cesta de la compra

CARLOS HIDALGO | MADRID
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Un alijo de cocaína entre los plátanos del supermercado. Ésa fue la enorme sorpresa que, el pasado sábado, se llevó una empleada de un establecimiento Lidl de Puente de Vallecas. La noticia llegó rápido a la Policía Nacional, cuya Brigada Judicial está trabajando en esclarecer este curioso caso.

Los datos aportados por fuentes del caso son esclarecedores: la partida de cocaína puede llegar a alcanzar los 120 kilos. Se trata de sustancia estupefaciente de gran pureza, pues se encontraba prensada. La partida salió hace entre 15 y 20 días en un contenedor desde el puerto de Guayaquil, el más importante de Ecuador.

De cualquier manera, como las investigaciones se encuentran aún en una fase inicial, no se descarta que la droga o algún miembro del cártel suramericano pueda ser de origen colombiano, precisaron las mismas fuentes. Es más, en Sagunto (Valencia) se realizaron 12 detenciones hace unos días en relación a una partida similar.

Distribución por Galicia

El viaje en barco, escondido el alijo en paquetes de medio kilo dentro de cajas de plátanos macho (muy consumidos por inmigrantes latinos en nuestro país), fue como la seda. Hasta que la nave llegó a Sagunto. «Ahí fue donde se produjo el error: cómo el alijo no llegó a donde esta previsto y acabó en Madrid», indicaron fuentes del caso.

Efectivamente, no estaba previsto que las cajas de plátanos con droga llegaran a la Comunidad de Madrid. El destino original era Pontevedra. La compra a los ecuatorianos la habían realizado dos varones, asentados en Galicia, uno español y otro de origen colombiano.

La idea era distribuir el estupefaciente por la región gallega. No se trata en ninguno de los dos casos de históricos capos de esa zona, según los primeros indicios.

La cuestión es que el contacto en el puerto valenciano falló. La cadena de errores, entonces, se multiplicó. Los plátanos con la droga fueron a parar a un camión, que los trasladó a la central que Lidl tiene en la Comunidad de Madrid. Y, de ahí, la empresa (que es totalmente ajena a lo que ha ocurrido) los distribuyó por algunas de sus tiendas. Al cierre de esta edición, seis de las tiendas de nuestra región (Vallecas, Carabanchel, donde había almacenados 7 kilos de cocaína...) tenían mercancía con algo más que plátanos. Ayer se investigaba si un hipermercado de otra conocida firma también había recibido partidas de la misma droga.

Registros en Mercamadrid

Los agentes de Villa de Vallecas se unieron a los de Policía Judicial de la Brigada y a los de Seguridad Ciudadana en los distintos registros realizados en Mercamadrid, donde llegó parte del alijo, antes de ser distribuidos a Lidl.

Paralelamente, se siguen rastreando más supermercados de la marca, pues de los 80 kilos de cocaína encontrados, se calcula que podrían faltar alrededor de 40. También han aparecido en establecimientos de Plasencia y Cáceres capital. De lo que, además, están convencidos en la Policía es de que «no se han localizado todas las cajas».

Otras fuentes policiales conocedoras del mundo de la droga indicaron que recientes partidas están llegando a Madrid en el interior de muebles, un método de ocultación que va ganando fuerza. El uso de contenedores marítimos (ya sea por la llamada «ruta africana» o la «americana») para grandes cantidades es el más seguro para los narcotraficantes.

Los controles que se realizan en los puertos de mar son menos sensibles que los que, por ejemplo, se llevan a cabo en el aeropuerto de Barajas, donde las partidas son muy inferiores.