Fotografía tomada en el Pozo del Tío Raimundo de Entrevías (Puente de Vallecas) - M. J. Á.

El clan de Los Visita evitó acudir al mercadillo del Pozo para evitar conflictos

«Han seguido mi consejo; el presunto autor del crimen se entregará pronto», dice el patriarca

MADRIDActualizado:

Puestos vacíos, discreta presencia policial y tranquilidad absoluta. Ese es el ambiente que se vivió este fin de semana en el rastrillo del Pozo del Tío Raimundo de Entrevías (Puente de Vallecas). Al final, el temor de que estallara la tensión con los vendedores de fruta de de etnia gitana, especialmente con los del clan de Los Visita, uno de ellos presunto autor del crimen de Francisco Doctor, de 63 años, hace justo una semana, no se cumplió. Algunos vecinos habían manifestado a lo largo de la semana que les iban a impedir ejercer esa actividad por no condenar el asesinato y no acudir a las concentraciones.

«Les he dicho a Los Visita que no vinieran a vender hoy para evitar conflictos. Gracias a Dios, todo se ha ido tranquilizando y el caso se resolverá pronto». Así lo aseguraba Rafael Lozano, de 80 años, patriarca de las 136 familias gitanas del barrio de Entrevías.

Con su bastón de mando, traje y chaleco negro y sombrero a juego, este anciano, extremadamente educado, mostraba su conmoción por el homicidio y el estallido de toda una barriada contra el clan señalado. Los sospechosos, D. C. A., alias «El Yaqui», y J. C. B., «El Chule», padre e hijo, respectivamente, se dieron a la fuga tras asestar uno de ellos una cuchillada mortal a Paco, como era conocida la víctima. Están en busca y captura.

Lozano aseveraba que el caso se iba a resolver pronto. «El sentido común debe imperar. El martes tenemos una reunión en la Asamblea de Madrid con varias entidades. Cuando todo se calme y las aguas vuelvan a su cauce, los huidos se entregarán», ha vaticinado, convencido. Después, alguna familia se marchará, ha agregado, tal y como exigen los residentes y han pintado es las casas de los sospechosos. «Fuera asesinos. No os queremos aquí». Este fin de semana, una de esas viviendas, la situada en el número 18 de Esteban Carros, amaneció con más mensajes.

El patriarca, recalcó que él aboga por la paz y que por ello actúa, no solo en El Pozo sino en cualquier punto de España donde haga falta su presencia. Además, subrayaba a este periódico, las personas que quemaron las furgonetas a los presuntos implicados en el crimen de Paco no eran de la zona. «Han venido a liarla más y a radicalizar el asunto y los propios vecinos les han expulsado», dijo en alusión a los Bukaneros.

Mientras, en el mercadillo, el trajín de la gente que iba y venía con sus bolsas, era la tónica. Como un domingo más.