Clara Serra, portavoz de Podemos, durante una intervención en la Asamblea de Madrid
Clara Serra, portavoz de Podemos, durante una intervención en la Asamblea de Madrid - ISABEL PERMUY

Cisma entre los diputados de Podemos en la Asamblea de Madrid

Los errejonistas, más de la mitad de sus componentes, apuestan por negociar, «rebajar el drama» y aguantar el pulso de Pablo Iglesias

MADRIDActualizado:

La mitad mas uno de los diputados que forman el grupo parlamentario de Podemos en la Asamblea de Madrid son afines a Íñigo Errejón. Del resto, seis son «pablistas», cinco anticapitalistas y dos no pertenecen a estas familias. La«bomba» que soltaron el jueves Errejón y Carmena, al anunciar su paso adelante conjunto para las elecciones bajo el paraguas de Más Madrid, ha sumido al grupo en un cisma del que no está clara la salida.

La actividad seguía ayer con aparente normalidad, con parlamentarios en la Asamblea trabajando en los temas que abordarán en los próximos plenos. No obstante, a nadie se le escapa la repercusión que puede tener la decisión de Errejón. La incógnita ahora es qué ocurrirá dentro de un grupo que es mayoritariamente afín al candidato madrileño si finalmente se ejecuta la amenaza de Pablo Iglesias de plantear una candidatura alternativa.

En este momento, todos aguantan la respiración, a la espera del siguiente movimiento de uno u otro lado. Desde el sector oficialista, se empuja a una salida voluntaria de Errejón, que les libere de tener que expulsarle, algo que no se han atrevido a hacer hasta el momento. «Ni hay expediente ni nada, ni le han echado ni le van a echar; es un pulso y ahora mismo todo está en el aire; es una partida de ajedrez que aún se está jugando», apuntaba un dirigente con responsabilidad.

De hecho, desde la dirección regional de Podemos en Madrid se explicaba que no habrá expediente ni expulsión de Errejón para no favorecer a sus adversarios políticos. La cúpula regional, que dirige Ramón Espinar, deja abiertos diferentes escenarios para las elecciones regionales, entre ellos la negociación con todas las partes para llegar a un acuerdo, informa Ep.

Con o sin IU

La reunión que celebren hoy los secretarios regionales será vital para marcar el camino a seguir, ya que Madrid podría no ser el único lugar que plantee ir a las elecciones del 26-M con otra marca, diferente de Podemos. Hay muchas particularidades territoriales, recuerdan, e incluso dentro de la región, «hay municipios donde sólo se puede ir junto con IU en las listas y otros donde la posibilidad de ir juntos es imposible». De ahí que sea tan difícil acertar, avisan, si se adopta una decisión global para todos. Hay quien ve en este choque un debate de más calado, que «será la clave en Vistalegre III: si queremos ir a un partido centralizado, como es el PSOE, o más federalizado».

La amenaza de llevar una candidatura que compita con la de Errejón en la Comunidad no la terminan de creer en su círculo de afines. La portavoz del grupo parlamentario, Clara Serra –que también es errejonista– aseguraba que «ese es un escenario que no concibo». Llama a la negociación y a evitar «una competición» que no favorecería a nadie, salvo a la derecha. «Lo que hay que pensar es cómo podemos estar todos, y estar cómodos», insistía en Telemadrid. Los más veteranos en la política aconsejan darle tiempo a un proceso que «está empezando: estamos en un compás de espera».

La última bala

Respecto a las consecuencias que podría tener esa pugna electoral entre Más Madrid y Podemos, hay quien lo considera suicida para la formación. Pero otros advierten que las cosas han cambiado mucho también en la política: «Lo hemos visto en Andalucía, donde a la vista de los resultados, a la derecha ir desunida le ha ido mejor que cuando iba toda bajo las siglas del PP».

Otros diputados próximos a Errejón explicaban su decisión de acudir a las elecciones con Más Madrid porque «no tenía mucha alternativa», ya que durante meses «la dirección nacional y la regional le han ido quitando más y más espacio», intentando imponerle nombres en sus listas. Advierten que Iglesias «está centrado en una parte del electorado que cada vez es más pequeña» y ésta solución «puede ser la última bala que nos queda para que esto siga siendo un proyecto que ilusione».