La centenaria Casa de la Carnicería de la Plaza Mayor resucita como hotel de lujo

El antiguo principal proveedor de carne de la ciudad se ha rehabilitado y luce nueva cara. Parte de su historia aún se conserva tras la reforma

MADRIDActualizado:

La fachada de la Casa de la Carnicería es una de las más impactantes y emblemáticas de la Plaza Mayor. Sin autor conocido, tampoco la fecha exacta de su construcción, este edificio fue el depósito general de carnes que abastecía los mercados y las tiendas de la ciudad, de ahí su nombre. Los historiadores hablan de la posible reconstrucción de la Casa de la Carnicería después del incendio de la plaza de 1631 y fue cuando surgió como un edificio similar al de la Casa de la Panadería, justo en frente. Con cuatro alturas, amplios soportales, porticado y con dos torres angulares que rematan los cuerpos laterales.

Hoy esta histórica fachada así como el interior del inmueble dan cobijo a un hotel de lujo. Su larga vida ha permitido presenciar a los madrileños sus distintos usos: fue Casa Consistorial y Casa de Socorro, que albergó la Comandancia General de la Milicia Nacional, Alcaldía de la Audiencia y Cuerpo de Guardia y viviendas (1896). Entre 1916 y 1922 albergó la Hemeroteca y, más recientemente, entre 1985 y 2008 la Junta Municipal del distrito Centro. Su abandono dio origen a saqueos e incluso robos de cobre en su interior y en 2012 la Comunidad de Madrid dio luz verde para transformar este emblemático edificio en un hotel. Así se lograría su recuperación y rehabilitación a la vez que generaría actividad económica y turística para la región. Siete años después ha abierto sus puertas el Pestana Collection Plaza Mayor, de 4 estrellas. Además de ocupar el espacio de la Casa de la Carnicería se ha anexionado el antiguo parque de bomberos de la calle Imperial, donde ahora el hotel tiene la puerta principal de acceso.

En la sala de las columnas se conservan paneles de azulejos originales
En la sala de las columnas se conservan paneles de azulejos originales - BELÉN RODRIGO

El grupo portugués Pestana se presentó al concurso lanzado por el Ayuntamiento de Madrid. Fue una sorpresa para la cadena lusa ser los elegidos al pensar que sería una empresa española la ganadora pero su amplia experiencia en recuperar edificios históricos no pasó desapercibida. Fue entonces cuando Pestana se puso en contacto con elo arquitecto Carlos Hernández-Carrillo, de Estudio b76, con quien ya habían trabajado. «Me llamaron y me propusieron realizar el proyecto de arquitectura de interior», cuenta el arquitecto a ABC. «Como madrileño y como profesional fue una alegría muy grande, un auténtico privilegio y una gran responsabilidad». El proyecto de recuperación de la arquitectura y transformación del inmueble histórico fue liderado por Proteyco Ibérica S.A., empresa especialista en proyectos de esta complejidad.

Tal y como recuerda Carlos Hernández-Carrillo, «se perdió el hilo de la historia del edificio», ya que con los incendios se extraviaron muchos documentos.  «Lo primero que hicimos fue oler el edificio y se respira mucha historia, por eso resultó sencillo. A nivel funcional existía una complicación porque eran dos edificios a los que faltaba una conexión. Después de una pequeña lucha con Patrimonio logramos hacer una escalinata para unirlos y ahora es una nueva forma de llegar a la Plaza Mayor», indica el arquitecto. A nivel estético se dejaron llevar por la historia y por la cultura. «Es un edificio muy vivo a lo largo de la historia en una ubicación muy especial. Encontramos una dicotomía entre la austeridad de los Austrias y el Bom vivant de los Borbones que también ha quedado reflejado en el hotel», añade.

En partes del edificio se han mantenido los paños de ladrillo visto
En partes del edificio se han mantenido los paños de ladrillo visto - BELÉN RODRIGO

Volver al origen

La Casa de la Carnicería sufrió una reforma importante antes de convertirse en Hemeroteca Municipal de Madrid en 1916. Fue la primera sede de esta biblioteca de publicaciones, la primera en España y una de las primeras en el mundo. El edificio también se adaptó para ser Junta Municipal del Distrito Centro. «Ya se había realizado una intervención estructural, con un nuevo núcleo vertical y se habían eliminado algunos elementos. Hemos tratado de volver un poco al origen, viajar en el tiempo», afirma Carlos Hernández-Carrillo. Siempre que se ha podido han mantenido los paños de ladrillo visto y es posible contemplar la cerámica antigua con más de un siglo de historia que adorna las paredes de algunos cuartos o salas. «Los azulejos nuevos los han realizado un artesano sevillano y están pintados a mano, de inspiración nazarí», explica el arquitecto. Otro de los elementos originales del edificio son las enormes puertas castellanas, «que ya no iban a funcionar y que ha servido para forrar las paredes de la recepción.

Durante las obras han estado acompañados en todo momento por un arqueólogo que ha supervisado los trabajos. Uno de los hallazgos han sido unas bayonetas del principios del siglo XX que habían sido tapiadas, ahora propiedad de la Comunidad. Pestana ha solicitado su custodia para poder exhibirlas.

La decoración del edificio ha estado marcada por las limitaciones del mismo, adaptando su tamaño al de las camas, baños y otros espacios. En el cuarto piso las habitaciones son aboardilladas y también está la terraza con piscina con unas maravillosas vistas sobre Madrid.

La piscina se encuentra en el ático con vistas sobre los originales tejados de Madrid
La piscina se encuentra en el ático con vistas sobre los originales tejados de Madrid - BELÉN RODRIGO

Viaje por el Madrid de los Austrias

«La visita a este hotel es un viaje por el Madrid de los Austrias», comienza por explicar Héctor Coronel, director comercial del recién inaugurado hotel. «Detrás hay un gran respeto y estudio por lo que ha pasado en la plaza y en Madrid», añade. Por eso en la decoración encontramos guiños a las diferentes artesanías que representan los oficios que antaño ocupaban los alrededores de la Plaza Mayor, como botoneros o bordadores.

La escalinata principal es la original así como las vidrieras y algunas de las lámparas. En la decoración del hotel «casi todo tiene un porqué», subraya su director comercial. Se ha cuidado hasta el más pequeño detalle, algunos difíciles de ver a primera vista, como el diseño de la moqueta del hotel que imita el de la Plaza Mayor. En distintas partes del edificios se pueden ver reproducidas en papel inglés las imágenes extraídas de las pinturas negras de Goya en donde el humo guarda relación con los incendios que ha sufrido la Plaza Mayor a lo largo de la historia.

El edificio conserva la escalera principal origiinal con una importantes vidriera
El edificio conserva la escalera principal origiinal con una importantes vidriera - BELÉN RODRIGO

En el antiguo patio del cuartel de los bomberos, que ha recuperado su tamaño original, el nuevo hotel rinde homenaje a la Casa de la Carnicería, principal proveedor de carne de la ciudad cuando Madrid se convirtió en la capital del reino. En este espacio se encuentra el restaurante RIB que recupera este lugar único y ofrece las exclusivas carnes de granjas ecológicas.

El grupo portugués han invertido 11 millones de euros en el proyecto y cuenta con la concesión del espacio durante 40 años. De una forma u otra, en las 81 habitaciones del hotel (8 de ellas suites), en los pasillos y en los espacios comunes se encuentran vestigios de la historia del edificio y de la ciudad. Una historia que sigue muy viva.

El patio del antiguo cuartel de bomberos acoge hoy un restaurante con las mejores carnes de Madrid
El patio del antiguo cuartel de bomberos acoge hoy un restaurante con las mejores carnes de Madrid - BELÉN RODRIGO