El cadáver de Luisito
El cadáver de Luisito - MAYA BALANYÀ
GETAFE

Así cazó la Policía a los asesinos de «Luisito»

Los dos hermanos detenidos, cuñados de la víctima, portaban una navaja y un espray en el momento de su detención

MADRIDActualizado:

Después de dos meses de intensa investigación, la sección de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid ha conseguido dar caza a los dos presuntos autores del asesinato de Luis Romero Durán, el joven de 31 años y vecino de Parla que cayó acribillado a tiros el 6 de abril cuando salía del despacho de su abogado, en Fernando el Católico (Chamberí).

Los arrestados, como adelantó ABC cuando ocurrió el crimen, han sido finalmente dos de sus cuñados, Javier y Guillermo Fernández López. Lo hicieron en venganza por la muerte de su padre, en Arroyomolinos y también a tiros, por la que «Luisito» iba a ser juzgado tres días después en la Audiencia Provincial de Madrid.

De hecho, aquella tarde de abril, la víctima salía de la oficina de su letrado, Marcos García Montes, acompañado de los otros tres acusados del crimen de su suegro: su mujer, Yolanda Fernández López (y hermana de los ahora arrestados); su madre, Yolanda Durán Pajuelo, y su padre, Rafael Romero Merino. Las dos mujeres, por cierto, acaban de ser absueltas por la muerte de Juan Fernández San Segundo, en septiembre de 2015.

Desde un primer momento, la Policía Nacional supo que los dos pistoleros que acabaron con «Luisito» eran sus cuñados, que se dieron a la fuga en un vehículo robado, que fue hallado poco después, quemado, en Pozuelo de Alarcón, y no volvieron a aparecer por sus domicilios de Móstoles.

Tras recabar diversas informaciones, Homicidios supo que se escondían en la vivienda de un allegado en el Sector 3 de Getafe. Los investigadores les sometieron a una «troncha» (investigación, en el argot), en coordinación con el juzgado que instruye el caso. Los encartados practicaban medidas férreas de seguridad para evitar ser sorprendidos.

Hasta que el lunes, a las seis y media de la tarde, arrestaron a Javier y Guillermo cuando salían a la calle. Portaban una navaja y un espray de defensa, precisaron a ABC fuentes del caso. Tras pasar a disposición judicial, han sido trasladados a prisión provisional.