Así cazaron al Muertes, el «narco» que asesinó al Tieso

«Si no hubiera ido con mi hija, no me cogéis», espetó a la Policía Nacional tras una persecución policial por Las Tablas

MadridActualizado:

«Si no hubiera estado con mi hija, no me cogéis». Esas fueron las desafiantes palabras que Santiago González Mejías, de 53 años, un peligroso delincuente con un abultado historial delictivo, espetó a los agentes de la Policía Nacional. El Muertes, como era conocido en el «gremio» de los que infringen la ley, fue sorprendido cuando ejercía de ejemplar padre de familia. Acababa de recoger a su hija menor, de 13 años, a la salida del colegio de Las Tablas (Fuencarral-El Pardo). Fue el pasado 5 de octubre. Estaban dentro de su vehículo de alta gama, un Ranger Rover, cuando, al percatarse de la presencia de los agentes y sospechar que le habían reconocido, como así fue, huyó a gran velocidad.

Había quebrantado la condena por el asesinato a tiros de Damián Hernández Rabal, alias «El Tieso», de 22 años, cuando iban a cerrar un trato sobre tráfico de cocaína. El Muertes, que entonces tenía 40 años, se la jugó vilmente. Fue el 5 de julio de 2005. Detenido en agosto de ese año en Barcelona, en 2016 no regresó de un permiso penitenciario. Aunque tomaba precauciones, El Muertes se había relajado un poco en los últimos tiempos y trataba de hacer una vida «normal».

Por ello, la presencia de la Policía en Las Tablas le sorprendió y él respondió dándose a la fuga. Entonces se desencadenó una persecución, a la que se sumaron otros patrullas, durante la cual el delincuente pisó a fondo el acelerador con el fin de esquivarles. No lo logró. Incluso llegó a embestir a uno de los coches «zetas», resultando heridos los dos agentes de carácter leve. Los intentos de ese individuo de poner pies en polvorosa resultaron infructuosos y temerarios, a pesar de ir acompañado por su hija.

Sobrino nieto de Paco Rabal

Con todo, El Muertes no tiró la toalla. Cuando le pidieron la documentación, mostró un documento a nombre de otra personas. Era una de sus costumbres. Tampoco coló.

Los agentes comprobaron de quién se trataba. Era el criminal que asesinó al Tieso, el sobrino nieto de Francisco Rabal. Le mató de tres disparos –nuca, pecho y hombro– tras citarle en su casa, situada en el distrito de Chamartín, para cerrar un negocio sobre una partida de cocaína en el que la víctima tenía que poner una importante suma el dinero; y el condenado, entregarle la sustancia para que el primero la vendiera en Ibiza. Pero El Muertes le engañó y el joven camello, dedicado hasta entonces al tráfico de drogas a pequeña escala, cayó en la trampa como las moscas en la miel.

Tras asesinarle de tres tiros en su casa el 5 de julio, el 12 arrojó el cadáver de El Tieso desde su coche, desnudo, envuelto en plásticos y cubierto por una manta en el paraje de San Pedro de Valdemoro, donde fue descubierto por una mujer. Poco después, huyó a Barcelona pero a los investigadores no les resultó difícil averiguar quién era el autor. Fue detenido en una operación conjunta realizada en la Ciudad Condal y en Madrid por la Guardia Civil con otro sujeto, acusado de encubrimiento justo un mes más tarde. En su piso hallaron numerosos indicios incriminatorios.

Al Muertes le constaba una orden de búsqueda, detención e ingreso en prisión por este delito de asesinato. En su haber cuenta con una veintena de antecedentes por robo, lesiones, tenencia ilícita de armas y tráfico de drogas.

Separado de su mujer, que sabía que no había regresado a prisión, le dejaba a la niña por miedo.