«Así cazamos al violador del ascensor»

Lo más difícil fue obtener pruebas incriminatorias, dice el policía que ayer recibió una medalla al mérito con distintivo rojo

MadridActualizado:

Se llama Alejandro Robles, pertenece al Grupo de Delitos Violentos la Brigada de la Policía Científica de Madrid (DEVI) y fue uno de los artífices que hizo posible que uno de los mayores depredadores sexuales de España esté entre rejas. Por eso ayer, el Día del los Ángeles Custodios, patrón del Cuerpo, recibió una medalla con distintivo rojo. Fue una de las 247 cruces que se entregaron a miembros de la Fuerzas de Seguridad y población civil por su labor en 2017. Él hizo posible que Pedro Luis Gallego, conocido como «violador del ascensor», primero y como «violador de La Paz», después ingresara en prisión.

El agente galardonado
El agente galardonado - JAIME GARCÍA

El reo, condenado a 273 años por los asesinatos de Marta Obregón de 22 años y de Leticia Lebrato de 17, en enero y julio de 1992 en Burgos y Valladolid respectivamente, así como por otras 18 agresiones sexuales cometidas desde los años 70 recobró la libertad en 2013 al anularse la doctrina Parot. Pisó la calle el 14 de noviembre de 2013.

Como era previsible, volvió a las andadas en las inmediaciones del centro sanitario, de ahí el último apodo, causando verdadera psicosis entre las jóvenes. El 15 de junio de 2017 era detenido en plena calle, junto a su novia, que ignoraba su oscuro pasado y turbio presente. Se le acusó del secuestro y violación de cuatro mujeres (dos en grado de tentativa) en las inmediaciones del centro sanitario entre diciembre de 2016 y abril de 2017.

Dar con él no resultó sencillo. Así lo explicó el policía galardonado ayer que subrayó que fue una labor de equipo y que lo más complicado fue conseguir pruebas incriminatorias. «Domina las técnicas policiales, había pasado mucho tiempo de las agresiones y tomaba muchas precauciones», precisó Robles.

Él formó parte del equipo de agentes que estuvieron tomando muestras en su vivienda, situada en Segovia, a la que llevaba a sus víctimas desde Madrid. Una tarea que les llevó todo el día, una vez se produjo su detención. No quisó detallar cómo ni qué vestigidos biológicos hallaron. Sí incidió en que trabajaron en esa tarea toda la Brigada de la Científica y la Comisaría General. «Este es uno de los casos en que el hemos obtenido una mayor recompensa y de los más sonados, pero trabajamos en muchos complicados», explicó. En el DEVI lleva 16 años.

Gallego abordaba a jóvenes en las inmediaciones de La Paz, en la calle de Arzobispo Morcillo, situada junto a un parque y un Campus, desierta por las noches. Con el rostro tapado por un antifaz, las intimidaba con un arma de fuego, las obligaba a subir al coche,, maniatadas y con los ojos tapados. Las trasladaba hasta un lugar indeterminado, que resultó ser su piso, y las traía de vuelta a Madrid. Como hacía el pederasta de Ciudad Lineal, las dejaba en la misma zona. Al final, a pesar de que pretendía que creyeran que el agresor residía en un municipio de la periferia de Madrid, dieron con él.

Frustró un atraco

Otro de los agentes galardonados con la medalla al mérito con distintivo rojo fue el subinspector de la Comisaría de Fuenlabrada, Juan Luis Dragado. Frustró un atraco a mano armada en un súper de esa localidad en diciembre cuando estaba libre de servicio. «Vi cómo el delincuente apuntaba con uma pistola a la cajera. Me identifiqué e intentó tirotearme a mí», relata. Tras una persecución a pie por la calle en la que el delincuente disparó, le capturó. «Me hirió con un cuchillo en el focejeo. Ahora soy consciente del peligro, ese día, no», precisó Dragado. Este policía Lleva 26 años en el Cuerpo, los últimos 13 en Fuenlabrada.