Cartas a la alcaldesaUn okupa

El patín, o patinete, es un peatón con exceso de velocidad, si ocupa la acera, y es un equilibrista al ralentí, si echa el paso entre bicicletas

Ángel Antonio Herrera
MadridActualizado:

Va a haber lío con el patín, alcaldesa. Y esto se veía venir, porque el patín lleva ya meses en la ciudad, alegre sin normativa, sin otra ruta que el capricho. El patín es un okupa que se mueve mucho, un okupa «otro», que igual pilla el carril arterial de la Castellana que brinca por las aceras de la Calle Mayor. Por si no teníamos jaleo suficiente, y hasta sobrante, con el tráfico en general, ahora va el patín y asoma por enmedio. Yo veo un riesgo en el patín, alcaldesa, para qué voy a decirle otra cosa. Porque el patín, o patinete, es un peatón con exceso de velocidad, si ocupa la acera, y es un equilibrista al ralentí, si echa el paso entre bicicletas.

En todo caso, un riesgo, empezando o acabando por el riesgo que concierne al propio usuario. El patín, que es ya una motillo en ciernes, una artesanía de surfero de semáforos, no sé yo qué sitio tiene en esta ciudad dividida entre autobuses que mandan, taxis que protestan, bicicletas que se desordenan y peatones que piden mejor trato. Se comprende que no sepa el usuario del patín por dónde echar la ruta, entre otras cosas porque no hay para él ruta alguna. El patín está en el limbo legal, y no tiene trayecto de mapa, con lo que es el patín es un peatón que va deprisa.

Creo que ahora en septiembre se va a dirimir por dónde van los patines, que incluso tienen parada de alquiler próspero, pero la cosa la veo yo entre torcida y muy torcida, porque ni con las bicicletas nos aclaramos. El peatón, poco a poco, va a tener que ir pensando en soluciones para sus paseos plácidos, porque se queda sin sitio, que es como decir que casi mejor se queda en casi o practica el paseo en helicóptero.

Aquí vamos dando carril a cada vehículo, y el peatón se queda en la orilla, salvo en la Gran Vía, donde ya está usted preparando unas aceras que tendrán anchura de picnic, y muy bien que me parece. Antes, el patinador era patinadora, una criatura angélica que iba con alas a la Feria del Libro. Ahora, es un tipo que sortea camiones o peatones. O todo junto.

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