Carta que el hijo de un policía le ha escrito a Javier Barbero
Carta que el hijo de un policía le ha escrito a Javier Barbero

La carta del hijo de un policía a Barbero: «Le pido que cuando libre le deje estar conmigo»

La conciliación familiar es uno de los temas que los sindicatos piden que esté presente en la propuesta de convenio

MADRIDActualizado:

El conflicto entre la Policía y el Ayuntamiento sigue dando que hablar. La falta de acuerdo y la inexistencia de una propuesta de convenio que los sindicatos consideren justa ha supuesto que, en esta ocasión, un pequeño trate de ponerse en contacto con el delegado de Seguridad para que escuche sus súplicas.

El niño desea pasar tiempo con su padre y, debido a las peticiones de doblar turnos y hacer más horas de las estipuladas, no puede. Con su tímida y poco firme letra, escribe: «Señor Barbero, mi padre es policía. Monta en coche de policía y lleva pistola. Le pido que cuando libre le deje estar conmigo y no le haga ir a trabar».

La falta de conciliación familiar es una de las denuncias que hacen los sindicatos policiales y uno de los requisitos que ponen para firmar un convenio. «Este tema es algo necesario y se obvia en la propuesta que hace el Ayuntamiento», asegura a este diario Marino Perales, secretario general de CPPM. Para él, la estrategia que sigue Barbero para detener el conflicto y llegar a entendimiento «es la equivocada».

«La conciliación familiar es un derecho de todos los trabajadores», dice, en la misma línea, José Francisco Horcajo, portavoz de CSIT-UP.

En este sentido, hace 10 días este periódico se hizo eco de la carta de un Policía Municipal que escribía, en tono irónico, lo siguiente sobre este asunto: «Seguiría dando las gracias a los políticos de turno, por obligarnos a trabajar cuando nos toca descansar, por cancelar planes con amigos que tenías desde hace tiempo, por no poder estar y disfrutar de mis hijos un rato hoy domingo, ya que como llegué algo más de las 7 horas, he necesitado dormir un rato y volver de nuevo al trabajo a las 15 horas para estar en unas condiciones mínimas, más que nada por mi seguridad y la de mi compañero».