La alcaldesa Manuela Carmena sale del hospital en silla de ruedas y con el pie derecho escayolado ayudada por la edil Marta Higueras
La alcaldesa Manuela Carmena sale del hospital en silla de ruedas y con el pie derecho escayolado ayudada por la edil Marta Higueras - TELEMADRID

Carmena volverá al trabajo «cuanto antes» en muletas o silla de ruedas

La alcaldesa recibe el alta tras superar una infección ocasionada después de la operación de tobillo

Madrid Actualizado: Guardar
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Empujada por su mano derecha y amiga, Marta Higueras, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, abandonó ayer en silla de ruedas y con la pierna derecha escayolada el Hospital Universitario de La Princesa. En este centro médico público pasó dos días ingresada en observación, entre ellos la Nochevieja, por una infección ocasionada a raíz de la operación de tobilloa la que se sometió la semana pasada tras caerse en su domicilio. Un vehículo municipal adaptado fue el encargado de transportarla hasta su casa, en el barrio de Portugalete, en Hortaleza.

«Me encuentro bien. Simplemente, después de la operación tuve un conato de infección, me subió la fiebre y por eso me tuvieron que ingresar», expresó la regidora pasadas las 11.30 de la mañana. La exjuez acudió el pasado domingo al centro hospitalario aquejada de un cuadro febril alto. Los sanitarios le suministraron antibióticos, a los que reaccionó favorablemente después del primer día ingresada.

Carmena se rompió el tobillo el pasado 21 de diciembre tras tropezar con un escalón en su domicilio. Después de someterse a distintas pruebas, dejó el hospital de madrugada, ya con la pierna enyesada. Pasada la Navidad, el día 26, tuvo que regresar a La Princesa para ser intervenida de la rotura que padecía en el pie derecho. El percance le provocó una fractura bimaleolar reducida; es decir, se quebró los maleolos, los huesos que unen la tibia y el peroné con el pie. La intervención consistió en colocar dos tornillos en la parte interna y una placa en la cara externa para volver a encauzar los huesos fracturados.

Pese a su «problema de deambulación», como ella misma lo calificó ayer, la alcaldesa pretende reincorporarse al trabajo «cuanto antes» y rechazó hablar de cómo va a afrontar el periodo electoral, ya que aún «no estamos en ese periodo». «El médico me ha dicho que no puedo apoyar el tobillo en tres meses y tendré que aprender a manejar muletas. Estos primeros días iré en silla de ruedas porque es lo que me han aconsejado, pero esto no me impide poder trabajar», indicó la regidora, que aseguró durante estos días que trató de atender algunos asuntos municipales.

Además de leerse media docena de libros -entre ellos, una selección de cuentos de Vicente Blasco Ibáñez y una novela corta de Carmen de Burgos Colombine-, Carmena respondió a correos electrónicos y atendió a las redes sociales. «Me he intercambiado Whatsapps con una vecina que tenía un problema en su barrio, y creo que se lo he podido solucionar desde aquí», relató.

Nochevieja en familia

Pese a su ingreso hospitalario, la alcaldesa pudo celebrar la Nochevieja en La Princesa con parte de su familia, donde, como el resto de pacientes, comió almejas, lubina y turrones. Tomó las uvas y brindó con un «pequeño botellín de sidra». «Agradezco muchísimo el ambiente que se vivió en el hospital. Es una experiencia ver como en un hospital también se puede tener una buena noche de fin de año, entre otras cosas, gracias a los detalles que tuvieron. La cena estuvo muy rica y todo muy bien pensando», afirmó, en agradecimiento al buen trato proporcionado por el personal sanitario durante su estancia.