El túnel de Azca, bajo la calle de Agustín de Betancourt, de obras
El túnel de Azca, bajo la calle de Agustín de Betancourt, de obras - GUILLERMO NAVARRO

Carmena recupera la gestión de los túneles por la falta de mantenimiento

Ayuntamiento y Dragados resolverán la concesión por el bajo presupuesto que fija el contrato para conservar 122 subterráneos y 3.600 km de pavimento

Madrid Actualizado: Guardar
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El contrato integral que adjudicó el Gobierno de Ana Botella (PP) en enero de 2014 para la conservación de todo el pavimento de la ciudad (3.900 kilómetros, como atravesar toda Europa en línea recta) y el mantenimiento de los 122 pasos a nivel de Madrid no funciona. El canon de 46 millones anuales es insuficiente para tener a punto estas infraestructuras, sobre todo los túneles, que cada vez dan más problemas a los ciudadanos porque requieren de mayor inversión. En ello coinciden el actual Ayuntamiento de Madrid y la empresa concesionaria, Dragados. Ambos ya han sellado el pacto y la paz para romper una relación contractual que se extendía hasta 2022. La filial de ACS presentó ayer una solicitud a la Administración municipal para resolver por mutuo acuerdo el concierto.

Desde hace un año, los conductores madrileños sufren la consecuencias de los cierres indiscriminados de túneles por filtraciones de agua. Esta crisis se agudizó a principios de 2018, llegando a clausurarse nueve subterráneos a la vez, un escenario que se ha vuelto a repetir este otoño con ocho inoperativos.

En marzo, este problema acabó con una guerra en los tribunales entre el Consistorio y Dragados, llegando a penalizar el primero al ente privado con sanciones superiores a los 150.000 euros por incumplimientos de la concesión. La sociedad presentó un recurso para paralizar el secuestro de varios túneles que intentó acometer el Ayuntamiento para repararlos. Más tarde, interpuso una reclamación para que Cibeles un gasto extra al que incluían los pliegos. Ambos han sacado la bandera blanca para romper un contrato que resultaba perjudicial para sendas partes.

«Estamos satisfechos por haber encontrado una solución para recuperar el control de la conservación de los túneles y las calles de Madrid. Ponemos punto final al contrato integral de Botella», manifiesta el delegado de Desarrollo Urbano Sostenible (DUS), José Manuel Calvo.

Antes de que finalice el mandato, en mayo, las competencias volverán a manos municipales. De hecho, como explica Calvo, en menos de un mes ya se habrá firmado la resolución. En estos momentos, los interesados están calculando las inversiones que la Administración tiene que pagar que aún no están amortizadas. Después, Intervención y la Justicia tienen que dar el visto bueno, de ahí que los servicios de Asesoría Jurídica estén buscando la fórmula legal para poner nombre al acuerdo.

Aplicación en un año

El Gobierno de Manuela Carmena prepara el rescate para posteriormente licitar tres contratos de servicios, no de concesión, ya que así el Ayuntamiento tendría el control y gestión de toda la infraesctructura y no la empresa, como es hasta ahora. De este modo, velaría por el interés general de la ciudad. El nuevo modelo separaría la conservación de pavimentos de la de las infraestructuras. Se repartiría en tres lotes con siete distritos cada uno de ellos. Las Juntas tendrían más capacidad y rapidez de actuación sobre los problemas de su asfalto. La nueva forma de organización del servicio se prevé implantarla en un año. «Resultará más ágil y eficiente, permitiendo, además, una participación directa e intensa de todos los vecinos en la solución de los problemas que afecten a las infraestructuras viarias de la ciudad», manifiestan desde DUS.

Madrid tiene 122 pasos inferiores y 99 de ellos son de vehículos. «En estos meses se ha ido arreglando lo que se ha podido con la capacidad que tiene el contrato integral; pero para este centenar de subterráneos se requieren labores de mayor envergadura que superan las capacidades contractuales», informa José Luis Infanzón, director general del Espacio Público, Obras e Infraestructuras.

Algunas deficiencias se han ido subsanando con parches, lotes de contratos de la partida de Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS); pero jurídicamente sólo pueden hacerse efectivos cuando se haya ejecutado todo el presupuesto del contrato integral y se demuestre que es insuficiente. Aun así, se queda corto y llega tarde para los ciudadanos.

Los más antiguos

Los túneles de Madrid que presentan mayores deficiencias porque parte de su material ha superado su vida útil son el de María de Molina, el de Pío XII, O’Donnell, Sinesio Delgado, Sor Ángela de la Cruz y el de Azca. Este último es el que tiene altos niveles de obsolescencia porque han pasado muchos años desde que se ejecutó (en los 70). Según el ingeniero municipal, no se han hecho labores de mantenimiento durante mucho tiempo, hecho que se acució en la época de crisis. «En algunos casos, hay que proceder a labores de reposición de láminas, de canaletas o drenajes, porque no alcanza con sellados. Si no se repara en el momento adecuado, la inversión es muy grande y toca hacer una obra mayor», explica para entender la problemática actual de los túneles madrileños.

Hasta 2014, en Madrid estas infraestructuras nunca se habían gestionado con concesiones, sino con contratos de servicios. «Ha sido un experimento que podía haber salido bien, pero no ha sido el caso. Según estudios internacionales, se aconseja invertir un euro por metro cuadrado al año en pavimentos. En Madrid hay 60 millones de metros cuadrados», proyecta Infanzón.