El tramo de la calle de Fuencarral que se peatonalizará
El tramo de la calle de Fuencarral que se peatonalizará - ISABEL PERMUY

Carmena planea ampliar las aceras de Hortaleza y peatonalizar Fuencarral

El proyecto, que se pondrá en marcha si revalida la Alcaldía, implica eliminar los carriles y la banda de aparcamiento desde Hernán Cortés hasta Quevedo

MadridActualizado:

El exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón (PP) aprovechó la Semana de la Movilidad de 2008 para presentar la peatonalización de la calle de Fuencarral, entre Gran Víay la calle de Hernán Cortés. El proyecto, que se emprendió en marzo de 2009, se sumaba a la reforma realizada dos años antes entre las glorietas de Quevedo y Bilbao, una superficie de 18.000 metros cuadrados de los que más de 13.650 fueron destinados a los peatones. Sin embargo, la falta de presupuesto impidió culminar la reforma completa de la arteria comercial. Desde entonces, cayó en el olvido la intervención en los 700 metros de Fuencarral restantes, entre Hernán Cortés y Bilbao, que una década después todavía permanecen expuestos al tráfico y con aceras casi intransitables.

El gobierno de Manuela Carmena, si logra revalidar la Alcaldía, planea intervenir en ese tramo de Fuencarral con el objetivo de peatonalizarlo. En esta zona se suprimirán los dos carriles de circulación y su fila de aparcamiento, que obliga a caminar por aceras en las que la banda peatonal apenas supera el metro y medio de ancho.

Después, en una segunda fase, el proyecto del área de Desarrollo Urbano Sostenible, que dirige el delegado José Manuel Calvo, también incluye suprimir los dos carriles (uno por cada sentido) y la banda de estacionamiento que aún queda en el tramo comprendido entre las glorietas de Bilbao y Quevedo, ya en el distrito de Chamberí. En total, se recuperará para el viandante un trecho de 1,3 kilómetros de longitud.

Coexistencia

Además, según indicaron a ABC desde el área, se reformará su paralela, la calle de Hortaleza, cuyos viandantes se enfrentan al mismo problema. Esta arteria se transformará en una vía de coexistencia con prioridad peatonal. En este caso, se seguirá el modelo implantado en la reforma de las calles de Hernán Cortes, Santa Brígida, Farmacia, Augusto Figueroa, San Marcos, Infantas, Reina, Costanilla de los Capuchinos, San Bartolomé, Barbieri y Libertad.

Se apuesta por un diseño de plataforma única, con aceras más anchas y mayores espacios para el peatón. El principal objetivo del Ayuntamiento es cumplir con la normativa de accesibilidad y favorecer las condiciones de «habitabilidad residencial». En concreto, en estas calles se han suprimido las plazas de «parking» en superficie para ampliar la acera e incluir alcorques con riego automático. Al ganar espacio en la acera, también se han colocado asientos dispuestos a lo largo de la calle y horquillas aparcabicis.

Obra «sencilla»

La idea de Urbanismo era haber culminado la intervención de Fuencarral y Hortaleza durante este mandato. Su objetivo era peatonalizar, al menos, el trecho que está incluido dentro de Madrid Central y, de este manera, dar continuidad a la reforma emprendida en Gran Vía. Tanto es así, que el Ayuntamiento ya tenía redactado el proyecto urbanístico para el eje de Fuencarral, que partió de una propuesta incluida en los presupuestos participativos. La iniciativa ciudadana pedía peatonalizar la parte con tráfico de la calle durante todo el fin de semana, aunque el Consistorio redactó anteproyecto más ambicioso, con vocación permanente.

No obstante, según indican desde la concejalía, Patrimonio se opuso durante la revisión del planeamiento porque las obras planteadas podrían afectar a una de las fuentes protegidas por su valor histórico. Por ello, el Consistorio ha tenido que volver a empezar y redactar una adaptación que permita pavimentar lo que queda de calle sin afectar a ninguno de los elementos patrimoniales que se encuentran en esta arteria. Este nuevo proyecto será visado de nuevo por Patrimonio y por el área de Medio Ambiente y Movilidad, que tendrá que incluir un informe sobre las afecciones al tráfico y la reordenación de las líneas de autobuses de la EMT en la zona durante las obras.

«El impacto de la movilidad es muy importante porque pacifica el tráfico y despeja la movilidad con una mínima intervención urbanística», afirman desde Desarrollo Urbano Sostenible. En la práctica, sólo se trata de cambiar el pavimento, por lo que los trabajos no se dilatarían muchos meses. Como referencia, el proyecto de Gallardón en lo que rebautizó como el «Soho madrileño» supuso una inversión de 2,7 millones de euros y apenas cuatro meses de obras.

Tanto los vecinos como los propietarios de los negocios de la calle de Fuencarral llevan años demandando esta intervención, ya que la peatonalización del primer tramo en la era del PP revalorizó la calle. El precio del metro cuadrado se disparó y se encuentra ya en la lista de las veinte arterias comerciales más caras de España. Además, cuando concluyan los trabajos, Fuencarral, por fin, quedará conectada con el eje de Montera-Sol-Arenal-Ópera-Plaza de Oriente.