Un grupo de manteros, hace unos días, en El Retiro
Un grupo de manteros, hace unos días, en El Retiro - MAYA BALANYA
SUCESOS

Carmena deja en mínimos la vigilancia de la Policía Municipal en El Retiro

Hay orden de no hacer actas por drogas y las de venta ambulante han descendido a la par que los efectivos

MADRIDActualizado:

La seguridad en el Parque del Retiro está bajo mínimos. El Área de Seguridad ha ido mermando en los últimos meses la presencia policial en el enclave, hasta el punto de que apenas existen en la actualidad un indicativo por horas los fines de semanas y festivos, con puesto fijo en la entrada que hay justo a la altura de la Puerta de Alcalá; además de un servicio que se monta dos veces al mes, en sábado o domingo, con la denominación de «alta visibilidad». En él debe estar un mando y, en teoría, varias unidades, pero solo se hace con dos policías por horas de la Unidad del Distrito y alguna otra patrulla, el Escuadrón de Caballería y la Oficina de Atención al Ciudadano. La Unidad de Medio Ambiente, a cuyo frente estaba el ahora director general del Cuerpo, Andrés Serrano, ya no suele participar.

Fuentes policiales indican que esta disminución de efectivos viene produciéndose desde que pasaran las elecciones generales, el 20 de diciembre. Antes, el dispositivo era mucho más potente, sobre todo a raíz de un reportaje publicado por ABC: varias unidades participaban todos los fines de semana y festivos. Estaban una o dos Unidades Centrales de Seguridad (UCS) o «antidisturbios», esas que está demantelando Carmena. También el Escuadrón, la Ecológica en bicicleta, la Canina y entre cuatro o seis policías de la Unidad del Distrito de Retiro, por horas y con un mando al frente.

Mapa de los «guettos»

El Retiro es un lugar muy visitado y de enorme belleza. Pero no exento de sus propios «guettos». Uno de esos puntos negros, donde antes había puestos fijos, era el acceso por la Puerta de Alcalá, en el que se venden, con total impunidad y de manera ilegal, gafas de sol, camisetas y bolsos falsificadas y hasta palos de «selfies». Lo mismo que en la entrada por la calle de Ibiza y en el paseo del Estanque. Solo en esta última zona había cuatro policías a pie, entre la Fuente de la Alcachofa y la de los Galápagos. Ya no.

Quizá este sea el problema menos llamativo en el parque. Porque en El Retiro hay distintos lugares donde se vende droga. La Policía Municipal tiene incluso localizados sobre mapa esos sitios, siempre los mismos: «Pero este año detenidos por salud pública no se ha hecho ninguno allí, no porque no existan traficantes, sino porque no nos lo permiten. Ni siquiera hay agentes de paisano por el parque», se queja uno de los funcionarios que prestan servicio.

Las actas por venta ambulante ilegal también han descendido: «Lógico, es que somos menos trabajando», se quejan los efectivos allí destinados. En el anterior refuerzo sí que había policías de paisano, hasta media docena, que procedían de otras unidades, como la de Coordinación Judicial, y que controlaban el trapichero. También colaboraban con las UCS, para que los manteros no huyeran.

Venta de droga

Los principales puntos de venta de estupefaciente en El Retiro están frente a la puerta más cercana al Metro de Ibiza, donde seis africanos despachan hachís. Muy complicado es que no ofrezcan droga en el túnel subterráneo a la altura de Lagasca, una de las zonas que antes estaba más vigilada, no así ahora. Repartidos por otros puntos cercanos del parque, normalmente en torno a glorietas y fuentes poco transitadas, hay varios individuos que actúan solos o en pequeños grupos y que también distribuyen cocaína. Lo mismo ocurre en la plaza de Martínez Campos, donde media docena de africanos hacen de las suyas.

Más preocupan a los visitantes los robos. Porque los hay por doquier. La zona más victimizada es la del Palacio de Cristal y sus jardines. Hay hurtos a diario, tirones de bolso y casos aislados de atracos con navaja.

Otras que se dedican a los hurtos son las niñas rumanas o búlgaras que, con la excusa de una recogida de firmas para una asociación de sordomudos, aprovechan para robar. También se acumulan denuncias contra las vendedoras de romero, que timan o directamente sustraen dinero a los turistas.

«Aparecemos como punto negro en las guías»

Otra de las grandes problemáticas del parque es la de los «lateros». Son paquistaníes o bengalíes que, sobre todo los fines de semana y cuando hay buen tiempo, venden bebidas y comida en la zona de esparcimiento junto a la estatua ecuestre de Alfonso XII, que corona el gran estanque.

Aparcan en Menéndez Pelayo, y allí, en neveras, almacenan el género, que van reponiendo cada rato, por si les es requisada la mercancía en el parque.

«Seguimos aparenciendo en las guías turísticas como un punto negro», se queja el dueño de una las once terrazas legales del parque.