Estado actual del Manzanares, donde se han formado islas naturales, gracias a su renaturalización. Al fondo, el puente de Arganzuela
Estado actual del Manzanares, donde se han formado islas naturales, gracias a su renaturalización. Al fondo, el puente de Arganzuela - MAYA BALANYA

Carmena busca rapaces y murciélagos aniquiladores de plagas para el río Manzanares

El Ayuntamiento estudia instalar este año 170 cajas-nido en un tramo de 5,4 kilómetros, ubicado entre el puente de los Franceses y el de Praga, para fomentar la biodiversidad

MadridActualizado:

El Ayuntamiento de Madrid que representa Manuela Carmena va a instalar en el río Manzanares 170 nidos para favorecer la presencia de aves rapaces y murciélagos. La inclusión de estos «hogares» son una medida para que se conviertan en vecinos definitivos de la ribera, se promueva así la biodiversidad y, además, acaben con gran cantidad de mosquitos y roedores que campan a sus anchas. La propuesta la realizó Ecologistas en Acción el pasado mes de noviembre al Consistorio y ha sido acogida con agrado por parte del área de Medio Ambiente y Movilidad, con Inés Sabanés al frente. Se espera que este año inicien las labores de colocación de los nidos. El presupuesto, aún se está estudiando, aunque apuntan a que será «barato». La iniciativa se enmarca dentro del plan de renaturalización del río, un proyecto que va resucitando el recorrido del cauce poco a poco, y que todavía no ha concluido.

La renaturalización comenzó con la apertura de las presas, de la 3 a la 8 –entre el puente de los Franceses y el puente de Praga–, en el verano de 2016. Desde entonces se ha conseguido atraer a un buen número de especies animales autóctonas. Destaca la ONG que algunas no pueden asentarse de manera permanente en el río «porque les faltan lugares adecuados para refugiarse y reproducirse». Es el caso de las rapaces como el cernícalo, el mochuelo, el autillo; u otras aves insectívoras como el carbonero, el herrerillo, el agateador o el trepador azul.

Especifican desde la plataforma ecologista que la presencia de estas especies en el río es muy positiva «tanto desde el punto de vista medioambiental como a nivel social, ya que eliminan gran cantidad de mosquitos, roedores y otros tipos de insectos». Se les consideran controladores sostenibles de plagas: reducen la presencia de las mismas tnato en el río como en el césped de Madrid Río, donde más se generan y habitan por la existencia de pequeños charcos producidos por el riego continuo.

Tres millones de mosquitos

«Un ave insectívora come entre 2,5 y 6 kilos de insectos al año. Teniendo en cuenta que un mosquito pesa a razón de 2 miligramos, un único ejemplar podría llegar a consumir en un año entre 1,2 y 3 millones de mosquitos», apunta Santigao Martín Barajas, el proponente de la iniciativa. Los murciélagos, indica el experto, pueden llegar a consumir entre el 30 y el 70% de su peso en insectos, más de 1.500 mosquitos en una sola noche. La presencia permanente de aves rapaces diurnas y nocturnas de tamaño pequeños también es importante pues, además de consumir insectos, capturan ratones y otros roedores de tamaño pequeño.

El plan

El Ayuntamiento instalará tres tipos de cajas-nido de madera. 26 se destinarán a aves rapaces de tamaño medio, tipo cernícalo común (Falco tinnunculus), mochuelo (Athene noctua) y autillo (Otus scops). «Deberá tenerse en cuenta la precaución de colocarlas en aquellos tramos donde exista ya una orilla conforme estable y cubierto de vegetación, con la finalidad de que si los pollos volantones saltan del nido, no caigan al agua», apunta Santiago Martín barajas, uno de los integrantes de Ecologistas en Acción que promovió el proceso de renaturalización. Su tamaño será de 35 centímetros por 35 de base; una altura de 40 centímetros por delante y 50 por detrás. El orificio de acceso será de un diámetro de 7 centímetros

Otras 100 cajas nido de madera, más pequeñas que las anteriores, serán exclusivas para aves insectívoras que suelen nidificar en oquedades, como los carboneros, los herrerillos, los trepadores azules o los agateadores. Sus dimensiones serán de 15 centímetros por 15 de base, y contará con una altura de 20 centímetros por delante y 25 por detrás. El diámetro del orificio de acceso tendrá 3,2 centímetros. Estos nidos se fijarán a las paredes del cauce del río mediante tornillos, apoyadas por debajo de los bordillos de coronación. Se instalarán en ambas márgenes, colocándose prioritariamente en paredes debajo de las cuales existan orillas.

El último modelo que se ubicará en el Manzanares será el de las cajas-nido para quirópteros ( murciélagos), en total, 44. Éstas contarán con dos cámaras, llegando a alcanzar los 50 centímetros de largo por los 25 de ancho. Se ubicarán también en ambos márgenes del río cuidando que debajo haya orillas.

Vecinos, a favor

Según informan desde Ecologistas en Acción, los vecinos de la ribera están a favor de esta medida. «Se hace en muchos sitios para aumentar la biodiversidad. No es una plan para luchar en sí contra las plagas, pero cuando se consigan estas especies existirá un equilibrio mejor. La presencia de mosquitos en la zona ya ha bajado una barbaridad porque ya no hay aguas estancadas. Si fomentas estas especies, menos habrá», destaca Martín Barajas.

Una vez que se instalen las cajas-nido en el entorno, pueden aguantar más de diez años sin ningún tipo de mantenimiento. Además, nadie ha de manipularlas. subrayan desde la organización.

Un proyecto en tres fases

La primera de la tres fases de la renaturalización del Manzanares (1,2 millones de euros) supuso una actuación desde el Puente de los Franceses hasta el de Reina Victoria, coincidiendo con el inicio de Madrid Río. La obra consistía en eliminar parte de la escollera superior de cemento para sustituirla por vegetación, además de en el talud y en la plataforma, con 16.831 plantas, aún está en trámite.

La segunda fase, también en desarrollo, iría hasta la presa 9, y consiste en la gestión de la vegetación de las islas naturales que se han formado; todavía hay que retirar algunos cascotes y escombros que se tiraron con las obras del soterramiento y la M-30.

La última fase, entre la presa 9 y el nudo sur, sería similar a la primera, e incluiría la creación de una vía peatonal y ciclista que enlazaría la senda existente con el Parque Lineal del Manzanares. Se espera que esta etapa comience el año que viene. El club de remo podrá seguir disfrutando del Manzanares en un kilómetro de recorrido, ya que se va a mantener embalsado el cauce entre la presa 8 y 9. Las obras han empezado ya. Ecologistas en Acción prefería que el río hubiese corrido libremente.