Cárcel para otro asesino de Sandra Palo
JAIME GARCÍA El primero de los condenados que ingresó en prisión fue el único que era mayor de edad, «El Malaguita»; arriba, durante el juicio celebrado en 2005

Cárcel para otro asesino de Sandra Palo

M. J. ÁLVAREZ | MADRID
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Ha intentado evitar ir a la cárcel pero no lo ha conseguido. El juez ha ratificado que termine los casi dos años que le quedan de internamiento en régimen cerrado en un centro penitenciario, tal y como establece la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, según ha podido saber ABC. Por ello, el magistrado ha desestimado el recurso de apelación que interpuso el afectado el pasado mes de noviembre.

Se trata de Juan Ramón M. M., conocido como «Ramoncín» o «Manzano», de 23 años, uno de los tres menores condenados por el brutal asesinato de la joven getafense Sandra Palo. Éste, que tenía 16 años cuando ocurrieron los hechos (17-5-2003), fue condenado en octubre de ese año a ocho años de reclusión en un centro de menores en régimen cerrado y a otros cinco de libertad vigilada.

Como «Ramoncín» ya ha cumplido los 23 años -edad hasta la que la normativa de menores permite la estancia en un internado de los condenados por delitos cometidos siendo menores-, deberá pasar ahora el resto de la condena que le queda en una prisión ordinaria de adultos. Es decir, un año y ocho meses, hasta octubre de 2011.

Así lo decidió el juez a través de un auto el 4 de noviembre pasado tras la vista celebrada el 27 de octubre. Sin embargo, la defensa de Manzano recurrió contra la modificación de su régimen de internamiento. La última vista se celebró el 11 de enero en la Audiencia Provincial, tal y como informó ABC. En ella, a la que el interesado no acudió, su abogada solicitó que se revocase la decisión judicial.

Además, curiosamente, su letrada pedía que se sustituyera la medida de internamiento en régimen cerrado por la de régimen semiabierto, así como que ésta última se llevara a cabo en el mismo centro de menores en el que se encuentra el condenado.

El fiscal también se sumó

Dicha solicitud fue impugnada en la última vista por parte del Ministerio Fiscal, que se sumó también a la petición del juez y a su traslado a prisión hasta la finalización de su condena.

En el auto en el que se rechaza el recurso de «Ramoncín», al que ha tenido acceso ABC - fechado el 29 de enero-, el magistrado indica que el recurrente pretende evitar el cumplimiento de la medida de internamiento en un centro penitenciario, cuando «no hay ninguna razón sólida que justifique que se retrase por más tiempo su traslado a un centro de cumplimiento de adultos».

Así, entre otros motivos, además de su edad (23), subraya que la medida más liviana -aflictiva- que pide «Ramoncín» (pasar de régimen cerrado a semiabierto), no está indicada en su caso.

«Evolución irregular»

Para ello, se basa en su evolución en el centro de menores, que califica de «irregular», con «altibajos» según las evaluaciones realizadas por los equipos técnicos ante el recurso, extremos que también ha reconocido el recurrente. Así, señala el auto que «Ramoncín» admite que «solo desde el pasado mes de abril -«ni tan siquiera ha transcurrido un año»-, su evolución es favorable y, aún así, se desarrolla «lentamente».

A todo ello, añade que los informes psicológicos tampoco avalan la sustitución de la medida, cuyo cumplimiento, debe mantenerse en régimen cerrado y realizarse en el centro penitenciario que se designe. Hasta esta resolución, «Ramoncín» ha ido ganando tiempo. Ahora, su traslado a prisión será inminente, una vez que la decisión sea comunicada a las partes, según han confirmado las fuentes consultadas por este periódico.

La misma suerte corrió hace medio año el segundo de los menores implicados, Ramón Santiago J., alias «Ramón», unos meses mayor que «Manzano». Éste ni siquiera recurrió. Ingresó en prisión nada más cumplir los 23 años. En la actualidad se encuentra en Aranjuez.

Todos menos «El Rafita»

Ambos recibieron la misma condena: ocho años de internamiento y cinco de libertad vigilada. Una medida que en el caso de Rafael G. F. «El Rafita», fue de cuatro y tres años, respectivamente. ¿El motivo? Cuando fueron juzgados la ley establecía dos tramos de edades: menores de 16 y mayores de esa edad, con las penas citadas. Los primeros tenían 16 y el último, 14.

Los tres fueron considerados culpables de un delito de detención ilegal, tres de agresión sexual y uno de asesinato. El único mayor de edad cuando ocurrieron los hechos, Francisco Javier A. L., «El Malaguita», fue condenado a 64 años.