Calderón puso en su auto sacramental al Creador, al Mundo y a las distintas personalidades de la tierra

MADRID. Carlos Galindo
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Tras su paso por diversos y magnos escenarios -como han sido las catedrales de Segovia, Sevilla, Málaga e incluso el interior del Vaticano- vuelve hoy al del teatro Bellas Artes de Madrid el montaje realizado por José Tamayo sobre el auto sacramental de Calderón de la Barca «El gran teatro del mundo», que se estrenó en la basílica de San Francisco el Grande, por lo que ha sido necesario realizar una escenificación para teatro «una primorosa adecuación a un teatro a la italiana, una íntima fiesta barroca sin perder sus horizontes de grandeza», según apuntó la crítica. Una obra que mantiene su plena vigencia, pues trata de dar respuesta a los eternos interrogantes que se plantea el hombre sobre sí mismo, la vida y Dios.

Los actores que dan vida a los distintos personajes creados por Calderón para este auto sacramental alegórico son Vicente Gisbert (el Creador), Francisco Valladares (el Mundo), Francisco Grijalvo (el Rey), Marisa Segovia (La Hermosura), César Sánchez (el Labrador), José Hervás (el Rico), Julia Martínez (la Discreción), Adriana Beato (el Niño), Pepe Rubio (el Pobre), Virginia Soto (La Ley de Gracia), y la Coral Polifónica de Madrid dirigida por Antonio Bautista, con música de Antón García Abril y escenografía creada por Gil Parrondo.

José Tamayo ha querido traer, por cuatro únicas semanas, de nuevo este montaje al Bellas Artes que nos descubre «lo bellísima que es la lengua castellana cuando está tocada por la gracia de un poeta. Sin olvidar que el auto sacramental barroco, creación exclusivamente española, es el género dramático más original del mundo». Creador de grandes espectáculos teatrales a lo largo de más de cincuenta años, Tamayo es un especialista en el montaje de autos sacramentales del que se ha dicho que que es un «privilegiado cerebro dotado de una teatralidad innata y de una sensibilidad artística a prueba de las más arduas dificultades».