Un puente de la A-3 desde donde se lanzaron piedras el domingo; a la dcha., la luna de un coche rota
Un puente de la A-3 desde donde se lanzaron piedras el domingo; a la dcha., la luna de un coche rota

Buscan a un grupo de jóvenes por lanzar piedras a vehículos desde dos puentes de la A-3

Un autobús escolar repleto de niños tuvo que parar en la mediana tras ser alcanzado por una roca

MadridActualizado:

La Policía Nacional investiga los lanzamientos de piedras a vehículos desde puentes peatonales de la A-3 ocurridos en los últimos días, en el tramo que discurre entre la M-40 y la M-50. La alarma saltó el pasado domingo cuando un coche recibió el impacto de un canto a su paso por la pasarela situada en el área de Valdemingómez. Solo un día después, un segundo pedrusco cayó sobre un autobús escolar a la altura del kilómetro 7 cuando regresaba de una excursión repleto de niños. Aunque en ambos casos no hubo que lamentar heridos, los conductores avisan de la peligrosidad de unos hechos que se repiten con asiduidad. Ya hay varias denuncias.

«No es algo nuevo. Cada cierto tiempo aparecen piedras en un mismo punto de la carretera», advierte una mujer que cubre a diario por la A-3 el camino que une la localidad de Arganda del Rey con la capital. Algunos vecinos de la zona creen que detrás de los ataques estaría un grupo de chicos muy jóvenes, habituales de la Cañada Real: «Suelen ser críos que deberían estar en el colegio».

Dentro de esta última oleada, el episodio más grave tuvo lugar el lunes por la mañana. Poco antes de alcanzar el barrio de Santa Eugenia, un autocar se vio obligado a detenerse en la mediana de la calzada tras el lanzamiento de una pedrada. El vehículo, que circulaba en dirección a Rivas-Vaciamadrid, reanudó la marcha una vez el chófer y los profesores que acompañaban a los alumnos comprobaron que todo el pasaje estaba bien. De inmediato, los hechos fueron puestos en conocimiento de la Policía.

A ello se suma el suceso acaecido el día anterior cerca de Valdemingómez -en el que un vehículo sufrió la rotura de su luna delantera-, y otros lanzamientos similares que han estado cerca de ocasionar una desgracia. «A un amigo le tiraron un ladrillo, aunque por suerte no llegó a darle», revela un joven, sin entender el porqué de estas acciones. En ese sentido, son varios los residentes que apuntan al desmantelamiento de chabolas en la Cañada Real como causa de este repunte: «En el año 2008 pasó algo parecido. Enviaban a menores a los puentes como respuesta a las demoliciones que en aquella época empezaban a ponerse en marcha».

Otros, en cambio, consideran que el único motivo atiende a una macabra diversión que ha llegado demasiado lejos. Autobuses interurbanos como el 334, que cubre la ruta entre Conde Casal y el pueblo de Rivas, también han sido blanco de los adoquinazos. «Es muy peligroso, sobre todo por los accidentes que pueden provocar», remarca un grupo de viajeros. Los investigadores tratan de averiguar ahora la relación entre todos los casos acaecidos recientemente.

Riesgo de carretera

No es la primera vez que este tipo de incidentes se producen en puntos de la región. En 2009, un grupo de adolescentes sembró el caos en la zona de la M-30 comprendida entre el túnel de Costa Rica y el puente de Ramón y Cajal. Un año después, los «tiradores» la tomaron contra los vehículos que circulaban por la M-509, a la entrada del municipio de Villanueva del Pardillo. «Nos llevamos un susto de muerte. Yo no sabía qué ocurría y mi mujer pensaba que había explotado el coche. Menos mal que iba despacio, que si no pudo ocurrir algo grave», declaraba entonces un afectado a ABC.

Los expertos precisan que estas acciones son habituales, aunque por suerte la mayoría de ellas se quedan solo en un susto. El riesgo crece exponencialmente según la carretera donde se arrojen los artefactos: «A altas velocidades, cualquier mínimo choque puede provocar una colisión muy grave».