Presidentes del PP de Madrid: Arriba, Luis Eduardo Cortés (izq.) y Pío García-Escudero. Abajo, Esperanza Aguirre (Izq.) y Cristina Cifuentes
Presidentes del PP de Madrid: Arriba, Luis Eduardo Cortés (izq.) y Pío García-Escudero. Abajo, Esperanza Aguirre (Izq.) y Cristina Cifuentes

La bicefalia vuelve al PP de Madrid: un líder del partido y otro del gobierno

Los cargos regionales esperan la decisión sobre quiénes ocuparán cada puesto, que puede desatar el «sálvese quien pueda»

MADRIDActualizado:

El PP de Madrid puede volver en breve a los tiempos de la bicefalia: una persona lidera el partido en la región y otra gobierna en la Comunidad de Madrid. Es la opción por la que parece decantarse la dirección nacional, según avanzó ayer en Cartagena el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo. Mientras, altos cargos y dirigentes en la región aguardan expectantes a que Génova se defina sobre quiénes serán esas personas. De ello puede derivarse, apuntan, que se desencadene un «sálvese quien pueda» de cara a los próximos comicios de 2019.

El PP de Madrid vivió una etapa de bicefalia que, viéndolo con perspectiva, funcionó bastante bien: de 1993 a 2004, el presidente del partido en Madrid fue Pío García-Escudero, y desde 1995, el presidente autonómico Alberto Ruiz-Gallardón. El primero supo cumplir a la perfección con su papel de muro de contención, y el segundo lo respetó, y no hizo ni el intento de hacerse con el poder orgánico.

Cuando Esperanza Aguirre ganó las elecciones en 2003, pidió para sí todo el poder, también en el partido -como ocurría, por otra parte, en otras comunidades gobernadas por los populares-, y entonces sí se abrió la guerra con Ruiz-Gallardón, que a través de su número dos, Manuel Cobo, intentó evitarlo. Sin éxito: desde 2004 y hasta su dimisión en 2016, Aguirre fue la líder absoluta del PP madrileño.

Interinidad

Tal vez escarmentados por la experiencia, en la dirección nacional no quieren repetirla: si Cifuentes ha sido presidenta regional y del ejecutivo durante un año, el que queda hasta las elecciones habrá dos personas diferentes dirigiendo las dos «patas» del poder: la orgánica, dentro del partido, y la institucional, en el Gobierno regional. El PP va a esperar a que pase el Dos de Mayo para anunciar quién se hace cargo de la muy probable gestora que se monte para dirigir el PP -se especula con que sea Pablo Casado-, y quién sucederá a Cifuentes al frente del Ejecutivo autonómico.

En la Real Casa de Correos urgen a que se tome la decisión. Tanto ellos como el resto de dirigentes del partido son conscientes de la extrema debilidad del momento que viven, donde todo el mundo es interino en un periodo que durará días o semanas, en función de lo que tarden en tomarse decisiones en la dirección nacional del partido.

«Si te van a invadir o si te van a ocupar, intentas salvar los muebles», plantean algunas voces desde el PP de Madrid

De hecho, en el PP madrileño ya advierten del riesgo de prolongar esta situación: los nervios y la tensión crecen. Por otra parte, alertan sobre los mensajes no siempre coherentes que se están emitiendo desde el partido -la búsqueda de un candidato «limpio» casa mal con alguno de los nombres que se incluyen en las «quinielas»-. Y recuerdan el hecho de que se necesitan «todos los votos de los diputados» para que salga adelante el sucesor, y alguno de los que se barajan no serían del agrado de todos los que ahora ocupan los escaños populares.

Eso, sin contar con la lectura que podría hacerse si se aparta a Ángel Garrido -actual presidente en funciones-: sería «como una enmienda a la totalidad», indican, lo que conduciría a muchos de los actuales responsables a «soltar el boli y empezar a buscarse la vida», pensando en su futuro inmediato. «Si te van a invadir o si te van a ocupar, intentas salvar los muebles», plantean.

Desde la dirección nacional del PP intentan contemporizar, y aseguran estar consultando a «gente del partido en Madrid» antes de tomar una decisión, que tiene que ser «solidaria» y «en diálogo» con todos.