Bartók, Hitler e Indiana Jones
El público y Eötvos atienden a las explicaciones de Guibert, ayer, en la Escuela Reina Sofía

Bartók, Hitler e Indiana Jones

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POR SUSANA GAVIÑA

FOTO JAIME GARCÍA

MADRID. La literatura, el cine y el arte de nuestro tiempo conviven en paz con el público de hoy. No sucede lo mismo con la música, y no nos referimos al pop, al rock o al hip-hop, sino a la que se conoce como contemporánea. Se la mira con distancia, disgusto y, en definitiva, con cierto desconocimiento. La Escuela Superior de Música Reina Sofía, como otras instituciones, intentan tender puentes entre ambos lados, público y creación, para acercarlos.

El programa «Concierto para familias», que cuenta con la colaboración de la Fundación Banco de Santander, lo demuestra desde hace tiempo, y renueva su compromiso con la educación desde su nueva sede, junto al Real.

Ayer, padres, acompañados por sus hijos, pudieron sumergirse en uno de los grandes compositores del siglo XX, el húngaro Belá Bartók, a través de su obra «Divertimento para orquesta de cuerdas», interpretada por la Orquesta de Cámara Sony, formada por alumnos de la Escuela. En el podio se situó uno de los grandes compositores de hoy, el también húngaro Peter Eövtös, muy comprometido con la pedagogía, que surcó el aire con sus manos -sin batuta-.

A pie de atril, Álvaro Guibert, compositor e innato comunicador, introdujo la figura de Bartók, desde sus orígenes, su pasión por el folclorismo y su pesimismo ante la tragedia que se avecinaba, la II Guerra Mundial, que reflejó en su «Divertimento», estrenado 15 días antes de que estallara la contienda. Guibert trufó su presentación -ilustrada con imágenes- con datos sobre Hungría, conocida por su circuito de Fórmula 1; la emergencia de la figura de Hitler -Indiana Jones se asoma para ratificar su odio a los nazis-; así como alguna de las aportaciones del compositor, como el pizzicato bartók. Con un lenguaje sencillo y directo, la velada divirtió a todos, incluido Eötvos, y demostró que la música del XX hay que «escucharla y sonreírle con los oídos».