Díaz Ayuso (en el centro, con vestido claro), junto a su equipo de Gobierno
Díaz Ayuso (en el centro, con vestido claro), junto a su equipo de Gobierno - EFE

Ayuso busca equilibrio parapetada en un «único equipo por encima de siglas»

Cs, para quien «ahora todos son compañeros», nombrará viceconsejeros de Hacienda y Sanidad, áreas dirigidas por el PP, en unos días

MADRIDActualizado:

La presidenta madrileña Díaz Ayuso arrancó ayer su acción de Gobierno con la toma de posesión de su Ejecutivo y celebrando su primer Consejo. Ante ella, trece hombres y mujeres –en porcentaje de tres a una– del PPy Ciudadanos, que se sentaron mezclados en una evidente escenificación de la cooperación que propugnan. Son, dijo Ayuso, «un único equipo, por encima de las siglas». Sabe la presidenta que de ello depende la viabilidad de su proyecto.

Visto desde fuera, pinta difícil conseguir ese equilibrio entre dos partidos que han tenido choques importantes en la pasada legislatura y que compiten por cierta porción del electorado. Y aún más para una presidenta que, desde que fue nombrada candidata, ha crecido políticamente en un ambiente en ocasiones hostil. No obstante, si algo ha demostrado hasta el momento Díaz Ayuso es capacidad para resistir y sobrevivir a zancadillas amigas y enemigas.

«Hoy comienza una nueva manera de gobernar» en Madrid, confesó públicamente en las palabras que ayer dirigió a su primer Gobierno. El suyo se estrena como ejecutivo de coalición entre dos partidos en la región. Pero ella no quiere que se note: «A partir de este momento, ya hemos formado un equipo», donde «por encima de nuestros nombres y nuestras siglas, están los ciudadanos de Madrid».

Fagocitarse

Una idea en la misma línea fue la que defendió el vicepresidente y portavoz del Gobierno, Ignacio Aguado (Ciudadanos). El hombre encargado de ser su mano derecha pero, a la vez, necesitado de luz propia para destacar la acción de gobierno de su partido y evitar que Ayuso le fagocite. Ayer, no obstante, no era el día para marcar distancias: Aguado coincidió en su mensaje de que «el gobierno madrileño no es de un partido o de otro» y en él trabajarán «codo con codo» con todos los consejeros, como «compañeros» que son desde ahora.

Eso no impedirá que, en cumplimiento del acuerdo que alcanzaron con el PP, en Ciudadanos estén a punto de nombrar a dos viceconsejeros, uno en Hacienda y otro en Sanidad, áreas ambas controladas por consejeros designados por el PP.

Carballedo, «contrapeso»

En su primera foto como gobierno, lucieron todos mezclados: consejeros populares y «naranjas» repartidos a ambos lados de la mesa que encabezaba la presidenta Ayuso. A su derecha, el vicepresidente Aguado. A su izquierda, frente a él y marcando ya visualmente su papel de «contrapeso», la consejera de Presidencia, la popular María Eugenia Carballedo.

Y el resto, casi salteados: Ángel Garrido (ahora en Cs), consejero de Transportes, se sienta entre el popular Enrique Ruiz Escudero (Sanidad, el único que repite del equipo anterior que dirigía el propio Garrido), y el de Universidades, Ciencia e Innovación, Eduardo Sicilia, de Ciudadanos.

Según han relatado fuentes del Gobierno, cada uno de los partidos coaligados para esta legislatura han elegido de forma independiente a los titulares de las consejerías que les correspondieron en el acuerdo firmado entre PP y Cs. Los populares han optado por perfiles más políticos –aunque todos ellos tienen experiencia previa en la Administración– ; los de la formación naranja definen los suyos como «profesionales y gestores de lo público o lo privado».

En lo que se refiere a la estructura del Ejecutivo, la consejería de Justicia y Víctimas se queda finalmente sin el apellido «del terrorismo». Han considerado mejor así, para que englobe a toda clase de víctimas. Hacienda y Economía se desdoblan en dos; Políticas Sociales suma Natalidad, una petición de Vox; Presidencia absorbe Transformación Digital y hará de contrapeso a la vicepresidencia de Aguado.

Algunos de los flamantes consejeros ya se lanzaron ayer a hacer algunas declaraciones. David Pérez se declaraba «enamorado de la Administración Local», una de sus competencias, junto con la Vivienda, un área con «un programa potente».

Enrique Ossorio (consejero de Educación y Juventud) defendió el derecho a que los padres, cuando matriculen a sus hijos, tengan conocimiento transparente del ideario del centro y sus materias extracurriculares.

Javier Fernández-Lasquetty (Hacienda) se ha puesto ya a hacer números para cuadrar unos presupuestos regionales con la rebaja fiscal anunciada por Ayuso y que además sean «equilibrados»y austeros.

Garrido, con taxi y VTC

Ángel Garrido (Transportes e Infraestructuras), se fija como prioridades analizar la situación económica y financiera de Metro de Madrid, reclamar al Gobierno que actúe en la red de Cercanías y poner en marcha un plan de movilidad 2020-2030 para tener un transporte «del siglo XXI». Eso, y reunirse con asociaciones de taxistas y de VTC, para abordar la necesaria regulación del sector.

A Ruiz Escudero apenas le dieron tiempo a volver al que ha sido su despacho desde 2017. Este médico, encargado de la gestión de la monumental Sanidad pública madrileña –8.000 millones de euros de presupuesto tiene su área– fue abordado ya ayer por el Círculo de Sanidad, que le exigía reducción de listas de espera;el Colegio Oficial de Enfermería, que le pedía apostar por la profesión; y el Colegio de Farmacéuticos, que le instaban a «rematar la Ley de Farmacia». Mientras, CC.OO. le reclamaba también «más hechos y menos márketing».