La plaza de Chueca, abarrotada de personas, durante el último Orgullo - MAYA BALANYÀ

El Ayuntamiento no limitará la «barra libre» de ruido en el Orgullo

Almeida no derogará el acuerdo aprobado por Carmena dada la proximidad del evento

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El nuevo Ayuntamiento de la capital no derogará el acuerdo aprobado en Junta de Gobierno por la anterior Corporación que autoriza la suspensión temporal de los niveles máximos de emisión sonora durante la celebración de las Fiestas del Orgullo de Madrid (MADO), entre los días 28 de junio y 7 de julio. La orden, dictada el 6 de junio, tendrá vigencia en diferentes ubicaciones y horarios específicamente previstos. Desde el área de Medio Ambiente y Movilidad, que dirige el concejal Borja Carabante, señalaron la proximidad del evento como principal motivo de la decisión.

Responde así al escrito enviado por la asociación de vecinos de Chueca, en el que solicitaban al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida y al propio edil la supresión del acuerdo de Carmena al considerar que las actividades previstas dentro del Orgullo, a excepción de la manifestación, están organizadas por tres colectivos privados: el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam), la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Felgtb) y la Asociación Empresarial y Profesional para Gays y Lesbianas de Madrid (Aegal).

«El Ayuntamiento de Ahora Madrid lo ha gestionado como un evento privado, pero otorgándole los privilegios que tienen festejos populares», explica a este periódico el presidente de la asociación, Esteban Benito, convencido de que la diferencia entre uno y otros es que el Consistorio, en este caso, no ha convocado un concurso público para que cualquier empresa hubiera podido concurrir para tener la posibilidad de organizar el festival.

La suspensión de los niveles de ruido fue tomada directamente por la Junta de Gobierno anterior tras avocar la competencia del área de Medio Ambiente y Movilidad. Las razones esgrimidas para justificar el cambio aludían a las más de 1,5 millones de personas provenientes de otras ciudades y nacionalidades, que convierten Madrid en un escaparate mundial como ciudad abierta, moderna, democrática y respetuosa con la diversidad, y tiene además una incidencia beneficiosa para su economía. Por ello, justificaban la necesidad de establecer unas medidas integrales que, más allá del control del ruido, afectan también al ámbito de la seguridad, los servicios de limpieza y la venta de bebidas alcohólicas en la vía pública.

Pese a todo, el portavoz de la asociación de vecinos de Chueca no entiende por qué el Ayuntamiento entrante no ha tomado cartas en el asunto: «Era tan fácil como derogar el acuerdo e instalar una serie de limitadores acústicos en las zonas donde vayan a tener lugar los conciertos y actividades para controlar los niveles de ruido».