El Ayuntamiento expropiará el Beti-Jai por ser «la salida de protección más viable»

El proceso está siendo liderado por Urbanismo. Este inmueble fue declarado Bien de Interés Cultural en febrero de 2010

MADRID Actualizado:

El Ayuntamiento de Madrid ha optado por la expropiación del histórico frontón Beti-Jai, en el número 7 de la calle Marqués de Riscal , por ser «la salida de protección más viable», como ha confirmado este martes el coordinador general de Las Artes, Timothy Chapman, en la comisión ordinaria del ramo.

Chapman ha matizado que el proceso está siendo liderado por Urbanismo pero que comparten esta decisión por «estar a favor de la recuperación patrimonial y los valores históricos» de este inmueble, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en febrero de 2010. La expropiación es «la salida de protección más viable», en palabras del coordinador, al desvincular el bien «de la especulación de la promoción comercial inmobiliaria».

A eso ha sumado que el futuro uso del edificio «deberá ser compatible con las características del inmueble». Al hilo de esto, la portavoz de IU en Las Artes, Milagros Hernández, ha puesto sobre la mesa que la expropiación podría servir para recuperar el juego de la pelota, lo que podría ser un valor añadido de cara a la candidatura olímpica de Madrid 2020.

La misma Hernández ha aprovechado su intervención para insistir en que el Beti-Jai ha sido «abandonado» por sus dueños, quienes no han cumplido «los mantenimientos mínimos» planteados en el proyecto que presentaron en 2008. «Esperamos, al igual que la plataforma Salvemos el Beti-Jai, que el Ayuntamiento expropie y acometa un proyecto deportivo y cultural», ha añadido después de recodar que el exalcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, «se comprometió en 2004 a su expropiación pero no se ha iniciado más actuación que la protección de la fachada exterior».

La concejala de IU también ha exigido rapidez ya que algunas partes del Beti-Jai «corren el riesgo de caerse y no poder recuperarse», a lo que ha sumado la corrosión del hierro y el «abandono tremendo» generalizado.