Beatriz López Doncel, auxiliar acusada de asesinar a una paciente - ABC | Vídeo: AT

La auxiliar de enfermería acusada de dos asesinatos: «Nunca sería capaz de quitarle la vida a nadie»

En el juicio afirma que una auxiliar no usa jeringuillas. Se encarga de dar de comer, del aseo y de la limpieza

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«Nunca sería capaz de quitarle la vida a nadie ni siquiera por lástima. Estoy aquí para decir la verdad. Me he dejado la piel en mi trabajo». Así lo ha declarado Beatriz López Doncel, la auxiliar de enfermería en la vista oral que ha comenzado esta mañana con jurado popular en la Audiencia Provincial de Madrid. Acusada de dos asesinatos en el Hospital Príncipe de Asturias de Madrid al inyectar aire en las venas de dos pacientes, el Ministerio Fiscal pide para ella 40 años de prisión.

«Tengo la conciencia muy tranquila. Yo no he matado a nadie. Llevo un año y diez meses en una cárcel», sin pruebas, según ha dicho. «Una auxiliar no usa jeringuillas, se encarga de dar de comer, del aseo y la limpieza», ha dicho la sospechosa.

Para la Fiscalía y las acusaciones no es así. Y hay grabaciones que la sitúan entrado y saliendo de la habitación de la última fallecida, informes forenses, de peritos, testigos, TAC y otros indicios que la inculpan. Entre ellos, que siempre es la única sanitaria que trabaja el día de los fallecimientos. «En las cámaras no se la ve actuar dentro, pero hay que hacer las deducciones lógicas», han subrayado varias de las acusaciones.

El fiscal acusa a la auxiliar de dos del delitos de asesinato ocurridos el 29 de julio de 2015 y el 2 de agosto de 2017 en dos pacientes a punto de ser dadas de alta en el Hospital Príncipe de Asturias. La causa: embolias gaseosas pulmonares masivas debido a que se les insufló gran cantidad de aire en las venas, sostiene el escrito de conclusiones provisionales. Las fallecidas son María Luisa Moragón, de 92 años y Consuelo Doblado, de 86, respectivamente.

La acusación popular, ejercida por la Asociación del Defensor del Paciente, defiende también a una de las primeras víctimas por uno hechos ocurridos el 1 de diciembre de 2013. Se trata de Ana Josefa López de 74 años que, pese a entrar en coma, logró sobrevivir, «porque no le inyectó aire suficiente en la vías». Este abogado además de imputarle por ello una tentativa de homicidio, solicita la prisión permanente revisable, dada la vulnerabilidad de los ancianos a los que atendía.

Para este letrado en la actuación de la presunta asesina hay premeditación y actúa del mismo modo repetidamente en el tiempo. Así, sostiene que, ante los hechos sospechosos e inexplicables que ocurren en la planta del hospital en el que trabajaba la sospechosa desde 2013, se detecta que antes de los fallecimientos se producen intoxicaciones de una serie de pacientes con benzodiacepinas sin tener esa medicación pautada, lo que les provoca la pérdida de conciencia.

Intoxicaciones con benzodiacepinas

La segunda acusación particular, ejercida por la familia de la última fallecida incide en que el Juzgado de Instrucción número 4 de Alcalá, ante esos indicios empieza a investigar y se instalan cámaras en el servicio en el que trabaja López Doncel, Medicina Interna. «Sospechaban de ella a raíz de la muerte de María Luisa y a otros fallecimientos, como el registrado el 2 de noviembre de otra paciente que sufrió los mismos síntomas, pero que su familia se negó a que le practicaran la autopsia», ha agregado este letrado

La tercera acusación, la de la familia de María Luisa, resaltó que sí que tenía un móvil para matar y que en su casa se hallaron gran cantidad de jeringuillas. «Eran para darle el jarabe a mi hija y para curarme un pie. No son las que se usan en las venas» se ha defendido la exauxiliar.