Parte del dinero hallado en los registros
Parte del dinero hallado en los registros - ABC

Auge y caída de Néstor, el mayor falsificador de identidades de Europa

Este argentino amasó millones de euros junto a su hijo en Rivas. La Policía ha desarticulado la red, con 12 detenidos

MADRIDActualizado:

La Brigada de Falsedad Documental de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional ha desbaratado la mayor red de falsificación documental jamás vista. La operación Chacal (en realidad, un puzle de investigaciones que arrancó en agosto de 2017) sigue adelante y por ahora se ha saldado con doce detenidos (entre ellos, los «artesanos», un argentino, su hijo y un tercer compatriota), incluidos los intermediarios, radicados en Madrid, Barcelona, Ibiza y Vigo. Por las pruebas recabadas, llevaban operando como mínimo una década y utilizaban empresas tapadera para blanquear millones. Por ahora, se les ha confiscado un total de 100.000 euros y 20.000 dólares en efectivo y les han inmovilizado 800.000 más en varias cuentas bancarias. Pero el rastreo patrimonial continúa. Tres están ya en prisión.

Las pesquisas sobre una trama de tráfico ilegal de personas se mezclaron con el hallazgo de documentación sospechosa en territorio nacional, en colaboración con Mauritania. Mediante un trabajo de orfebrería policial, se fue avanzando hasta identificar el cuartel general de los cabecillas y a los componentes de la trama. Se trata de una oficina de unos 30 metros cuadrados situada en un edificio empresarial de Rivas Vaciamadrid. Desde su piso de alquiler en Madrid acudían hasta allí el padre, Néstor A., de 72 años (que lleva tres décadas en España y con antecedentes policiales que iba cancelando) y su hijo, de 41, en horario de oficina, de 9 de la mañana a 3 de la tarde. Contaban con la ayuda de un tercer hombre de su misma nacionalidad. El jefe era un experto autodidacto en la adulteración y creación de cédulas de todo tipo, para lo que contaba con manuales (que se les han incautado) y cuyos conocimientos transmitió a su hijo. «Nunca habíamos visto algo así en Europa», reconocían ayer fuentes de la operación, en referencia a la maquinaria utilizada en Rivas y la calidad del material fabricado.

Tráfico de seres humanos

Néstor A. jugaba con otras tres identidades falsas, para los arrendamientos, la creación de empresas pantalla para el blanqueo y compra de coches. Incluso su pareja le conocía por nombres y apellidos que no eran suyos. A él acudían los intermediarios, que les encargaban material según lo que precisara su clientela. Estos mediadores se dividían en dos ramas: una encabezada por un marroquí, que se dedicaba a traficar con personas en vuelos comerciales desde el norte de África o a través de las fronteras de Ceuta y Melilla, y que precisaba para ello documentos falsos (se calcula que lo hizo con 400 individuos);y otra dedicada a las estafas y en la que había «polidelincuentes», entre los que se cuentan traficantes de droga españoles. Utilizaban los documentos para conseguir créditos y hacerse pasar por terceros en exámenes de conducir.

Los falsificadores hacían de todo: DNI (1.500 euros), pasaportes (5.000-6.000), permisos de conducción (800-1.500) tarjetas de residencia, sanitarias, visados de EE.UU., cartas de residencia francesas e italianas... Incluso vendían «packs». Los entregaban por paquete postal (hacían dos o tres remesas semananales) o en mano a los de mayor confianza.