La parcela, completamente quemada, tras el devastador incendio del domingo
La parcela, completamente quemada, tras el devastador incendio del domingo

Arde Burrolandia: cien animales se salvan gracias a un milagroso cortafuegos

Tras arrasar parte del recinto en Tres Cantos, las llamas no avanzaron por el corte de una pequeña franja

MADRIDActualizado:

Fuego, escombros y, ahora, cenizas. Cuatro días después de que un incendio arrasara gran parte de las infraestructuras de Burrolandia, los trabajadores de esta histórica protectora, en Tres Cantos, luchan a destajo para recuperar el terreno perdido. Y no es para menos. El domingo a las 23:15 horas, una llamada al 112 alertó de fuertes llamas en una zona muy próxima a donde se encuentran los animales. Hasta el lugar acudieron tres dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid, que, superada la medianoche, lograron controlar la situación.

Pese a lo aparatoso del fuego, las pérdidas solo fueron materiales. Un cortafuegos evitó que ningún animal, de los cerca de cien que habitan Burrolandia, saliera malparado. «Las cuadras más cercanas estaban a poco más de 15 metros», señala el fundador de la protectora, Dilfenio Romero, quien tiene claro que la separación entre parcelas fue clave para cortar la propagación: «Los bomberos echaron agua a las paredes de los corrales porque estaban muy calientes».

La «zona cero» afectó a un recinto de unos 200 metros cuadrados, entre la entrada principal, un merendero y la Casa Museo. En este último enclave, utilizado también como tienda de «merchandising», taller y cocina, se concentró el principal foco. «Cuando llegamos, la cubierta de chapa había caído, por lo que la carga de humo era bastante elevada», apunta un portavoz de Emergencias. Se da la circunstancia de que la caseta estaba levantada con materiales reciclados que aceleraron la acción del fuego.

Origen aún sin esclarecer

Los investigadores tratan ahora de esclarecer las causas del incendio y no se descarta que hubiera sido provocado. En un comunicado, la protectora, sin ánimo de lucro y cuyo objetivo principal es evitar la extinción del burro -aunque cuidan de otras especies como caballos, ovejas, gallinas o mulas- ha lamentado haber perdido «todas sus pertenencias y casi 30 años de historias y recuerdos». Así, llaman a la colaboración para restaurar diversos objetos perdidos, como carretillas, un remolque pequeño, un remolque de transporte de material o herramientas de mantenimiento.

También necesitan barnices para el mantenimiento de los boxes, pintura para la conservación de la charca de los patos y tortugas, brochas y rodillos, menaje de cocina (ollas exprés grandes, cacerolas, paelleras, sartenes, vasos, platos y cubertería) y diversos electrodomésticos. Una petición de ayuda que, según señala su fundador, no ha caído en saco roto: «La solidaridad está siendo muy grande».