MADRID

«El Ángel Rojo», el alcalde anarquista de Madrid que salvó miles de vidas, incluidas las de sus enemigos

El Ayuntamiento aprueba, por unanimidad, dedicarle una calle en la capital

MADRIDActualizado:

«Se puede morir por las ideas, matar nunca». Esta frase guió su vida. Era la de Melchor Rodríguez, anarquista y último alcalde de Madrid en la República. Se dió cuenta de que el odio iba a superar a la revolución y se puso a salvar vidas, incluso las de sus adversarios políticos, y de forma colectiva. Ha pasado a la historia como el «Ángel Rojo». Ayer, el Ayuntamiento madrileño, por unanimidad, acordó dedicarle una calle en la capital.

Trianero de nacimiento (1893), pasó su infancia en su Sevilla natal. Quedó huérfano de padre y su madre, cigarrera y costurera, tomó las riendas de la precaria economía familiar. También fue torero.

Según sus biógrafos _especialmente Alfonso Domingo_ la mayor hazaña de Melchor Rodríguez, tuvo lugar el 8 de diciembre de 1936 en la cárcel de Alcalá de Henares, situada en el antiguo Convento de dominicos de Santo Tomás. Salvó a 1.532 presos de una «turba de milicianos progresistas», que querían lincharlos, tras un bombardeo de los nacionales del aeropuerto, que causó víctimas civiles.

Entre los presos que Melchor salvó la vida en la cárcel de Alcalá de Henares se encuentran algunas personas que tuvieron gran relevancia en el régimen de Franco: los cuatro hermanos Luca de Tena, el falangista Raimundo Fernández-Cuesta, el general Agustín Muñoz Grandes, Ramón Serrano Suñer (cuñado de Franco), el falangista Rafael Sánchez Mazas, el general Valentín Galarza Morante. También gracias al Ángel Rojo, salvaron las vida: El doctor Mariano Gómez Ulla , el futbolista Ricardo Zamora, el locutor Bobby Deglané .

Melchor Rodríguez, como queda señalado, fue el último alcalde de Madrid durante la República. El 28 de febrero de 1939 el coronel Casado y Julián Besteiro, del Consejo Nacional de Defensa, le nombraron alcalde. Pudo escapar pero permaneció en Madrid junto a Cipriano Mera y Besteiro esperando la entrada de las tropas nacionales. En aquellos días, siendo el alcalde de Madrid le correspondió realizar el traspaso de poderes a los del nuevo régimen.

Después de la guerra, Melchor fue juzgado en dos ocasiones. Absuelto en el primer juicio y condenado en el segundo a 20 años de prisión, de los que cumplió cinco años.

Melchor murió el 14 de febrero de 1972. Su entierro, con rango de funeral de Estado, fue un caso único durante la dictadura de Franco: reunió a anarquistas y franquistas en un mismo duelo.

Javier Martín Artajo, ministro de la CEDA y amigo que fue de Melchor, durante el entierro se puso una corbata con los colores anarquistas , hecho que se correspondía con el acuerdo que había realizado con Melchor en su lecho de muerte. «Vale, ya que te empeñas, yo beso ese trozo de madera, pero tú te comprometes a ponerte una corbata anarquista». Así quedó sellado el trato

Queda constancia de que en el sepelio se cantó el himno anarquista «A las barricadas», y se rezó un padre nuestro. «Las dos Españas unidas gracias a este honrado anarquista … Su féretro fue cubierto con la bandera anarquista», escribe el biógrafo. La ceremonia transcurrió sin ningún incidente. Está enterrado en el cementerio Sacramental de San Justo en Madrid.

En julio de 2008 una calle de la barriada de San Cayetano, de Sevilla, fue bautizada con su nombre.