Momento en el que Sergio evita que el toro embista al recortador
Momento en el que Sergio evita que el toro embista al recortador - ABC

El ángel de la plaza de Chinchón: el quite que salvó la vida a un recortador

Sergio Delgado realizó un gesto prodigioso ante Sergio Martínez que le evitó una gravísima cogida en la plaza

ChinchónActualizado:

Sergio Martínez ha vivido 20 años sin saber que tenía un ángel de la guarda. Un superhéroe de carne y hueso, también llamado Sergio (de apellido Delgado), que el miércoles apareció en el último segundo para salvarle del peligro, quién sabe incluso si para devolverle la vida. El suceso ocurrió en la pintoresca plaza de toros de Chinchón, después del tradicional encierro de cada 25 de julio. Durante la capea, Sergio Martínez hizo un buen recorte a un toro de la ganadería de Valdencinas, pero se escurrió y quedó a merced del animal, que fue a por él. Y entonces, cuando estaba a punto de cornearle, apareció el capote de Sergio Delgado para evitar un percance muy, muy serio. El vídeo, grabado por José Luis Campos y subido a Facebook, se hizo viral, logrando cientos de miles de reproducciones en unas horas.

«Cuando salí del recorte se me quedó un pie clavado en la arena y perdí el equilibrio. Al intentar levantarme, vi que el toro me miraba con una cara de ‘te como’ y así fue: se vino a tope a por mí. En un primer momento pensé que le podía hacer un quiebro, pero enseguida me di cuenta de que no me iba a dar tiempo a levantarme, así que decidí quedarme en el suelo…», explica a ABC el joven de Colmenar de Oreja, un municipio muy cercano a Chinchón, estudiante de Turismo.

«El toro era bueno, aunque hacía un poco de hilo (que persigue al recortador con fijeza), lo cual es un hándicap. También había bastante arena en la plaza, que es otro hándicap. Todo esto hace que estés más atento, que a lo mejor luego no pasa nada, pero cuando has estado en tantas plazas lo vigilas más. Yo estaba al lado del burladero y hubo suerte de que sucediera cerca de donde me encontraba», completa el relato Sergio Delgado, de 42 años, que creció en la plaza Mayor de Chinchón, la misma en la que se monta la plaza de toros portátil.

Un mito de los festejos

No es la primera vez. Sergio Delgado es un mito de los festejos populares. Cuatro veces campeón de España de recortadores (en 2003, 2005, 2007 y 2008), los toros le han roto varios huesos y le han infligido siete cornadas, las dos últimas casi le matan. Aquello sucedió el 21 de septiembre de 2014 en la plaza de Logroño cuando «Fachandoso», de Parladé, le cogió de lleno en el centro del ruedo al intentarle hacer un quiebro.

El veterano recortador fue herido gravemente en el glúteo y, sobre todo, en el vientre, ya que el pitón le rozó un pulmón. Sergio Delgado lo recuerda bien porque ese día volvió a nacer… y su único hijo, otro Sergio, cumplía dos años.

«Cuando salí del recorte se me quedó un pie clavado en la arena y perdí el equilibrio; vi la cara del toro que me decía "te como"... No sé las veces que le di las gracias»

Ahora ya no recorta, aunque sigue viviendo del toro. Trabaja para la empresa Tauroemoción y es director de lidia allí donde requieren su sapiencia, además de banderillero y profesor en la Escuela Taurina de Recortadores de Castellón (desde hace ocho años vive en Onda, un municipio de esta provincia, con su mujer y su pequeño). «El toro siempre ha sido una obsesión para mí. En este mundo te vas metiendo poco a poco y cuando te quieres dar cuenta, ya estás a tope», dice. Su primer concurso de recortadores fue, precisamente, en Chinchón, con 18 años. Lo ganó, claro. El resto es una historia de pasión y éxito.

De muy niño le viene también la afición a Sergio Martínez. «En la finca de la ganadería que tiene mi tío, con diez años, en mi Comunión, ya salía a las vacas, y estaba deseando cumplir los 16 (la edad legal) para hacerlo en la plaza de mi pueblo. Solo he participado en cuatro concursos en municipios cercanos. No soy nadie, llevo dos días en este mundo», dice con humildad. Sobre las características que tiene que tener un buen recortador, añade: «El físico es básico. Necesitas estar ágil, pero lo que sobre todo tiene que estar bien es la mente. No es ponerse delante del toro y ya está. Tienes que ver sus condiciones, las de la plaza…».

«No me lo tiene que agradecer, yo estaba haciendo mi trabajo. No hizo ninguna temeridad, simplemente cayó y ya está, le puede pasar a cualquiera»

20, 50, 100 veces gracias...

El miércoles no dejó de dar las gracias a Sergio Delgado. ¿Cuántas fueron? 20, 50, 100 por lo menos, pero «él no quería ningún halago». «No me lo tiene que agradecer, yo estaba haciendo mi trabajo. No hizo ninguna temeridad, ni nada, simplemente se cayó y ya está, le puede pasar a cualquiera», añade el recortador más veterano. Ese mismo día, por la noche, también en la plaza de Chinchón, ocurrió algo emocionante. Se entregó el trofeo al «mejor detalle artístico» del festejo de por la mañana que, obviamente, fue para Sergio Delgado. Sin embargo, este se lo cedió al otro Sergio. «Me dijo: ‘Toma, cógelo, para que te acuerdes de mí toda la vida’», comenta el joven, todavía impresionado. «Le di el trofeo porque creo que en esta vida hay que tener unos valores. No pretendo ser ejemplo, pero sí dárselo a los chavales que empiezan. En este mundo de los recortadores es importante el compañerismo, frente al toro todos somos iguales», añade el superhéroe de Chinchón.

Queda una pregunta por hacer, aunque ya sabemos la respuesta:

—Sergio Martínez, después de lo que ha pasado, ¿seguirá recortando?

—Siempre tienes la presión de la familia y de los amigos, que te dicen: «Mira lo que pasa» o «vaya rato nos has hecho pasar». El miércoles en la plaza estaba mi hermana, que se me cayó el alma cuando la vi… pero, a pesar de eso, tengo muchísimas ganas de volver a recortar. Y espero que sea pronto.