Los alumnos de la Escuela Municipal de Cerámica, sin clases y con polémica

Los alumnos de la Escuela Municipal de Cerámica, sin clases y con polémica

DAVID CALLEJO | MADRID
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Es una joya, tanto en continente como en contenido, que Madrid ha guardado con celo desde su fundación en 1911. Sin embargo, el presente de la Escuela Municipal de Cerámica de La Moncloa se tiñe de polémica y no parece tan esplendoroso como antaño.

Todo por un problema en los hornos eléctricos y de gas que ha obligado a posponer indefinidamente el inicio del nuevo curso. Según el Ayuntamiento madrileño (que gestiona la Escuela), esta incidencia crea una «inseguridad intolerable», por lo que los alumnos no pueden compartir instalaciones con los hornos defectuosos.

Sin embargo, ya se han recogido varias quejas provenientes de miembros del centro, que piensan que no hay motivo suficiente para clausurar la clases y piden conocer el informe en el que se da cuenta de los supuestos problemas en los hornos. El Ayuntamiento, por su parte, asegura que dicho informe es interno pero que, no obstante, se le ha dado a conocer a la directora del centro, Margarita Becerril.

Lo cierto es que parece que las relaciones entre Administración y dirección no son todo lo cordiales que cabría desear. Fuentes del Consistorio señalan su disconformidad con la actitud de Becerril. «Es muy susceptible», confiesan; «algunos se quieren saltar el informe a la torera, pero si dice que es inseguro dar clase, pues se suspenden». Las mismas fuentes dicen de la directora que «tiene mucho afán de protagonismo y le preocupan poco los alumnos».

Sin embargo, la propia Margarita Becerril contradice este punto en una conversación con ABC.es. Se muestra discreta y se niega a dar su opinión. «Pertenezco a la Administración y no tengo nada que decir sobre el asunto», afirma, pero deja entrever que «estamos ante una cuestión rara».

Alumnos sin clase

Polémicas aparte, el problema fundamental deriva de qué hacer con los alumnos ya matriculados, que han abonado sus tasas y que, de momento, ven como los días se pasan y no entran en las aulas. La única bienvenida es un cartel que reza «El comienzo del curso se ha suspendido». Pero nadie sabe responder cuántos son los afectados, e incluso aquí se mantiene la polémica. Mientras que el Consistorio señala que sólo algunos cursos se han suspendido, la directora del centro se remite al cartel para dar a entender que toda la escuela se encuentra paralizada. Eso significaría que unos 250 artistas no pueden estudiar por el momento.

Fuentes del Ayuntamiento de Madrid señalan que si finalmente el curso se anulase, el dinero sería devuelto. Si no, corresponderá a la Escuela señalar cuándo y cómo se recuperarán las clases perdidas. Sin embargo, desde el propio Consistorio se organizará «próximamente» una reunión para exponer de primera mano la cuestión a los afectados, debido a que, según cuentan, creen que los alumnos no reciben toda la información por parte de la escuela. Algo a lo que su directora no sabe responder: «No tengo constancia de ninguna queja, pero a mí no me corresponde gestionar eso», afirma Becerril.

Casi un siglo de trabajo

La Escuela Municipal de Cerámica fue fundada por Francisco Alcántara hace 98 años con el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza por bandera. Heredó las instalaciones de la fábrica de cerámica de los hermanos Zuloaga y estuvo bajo el amparo del Ayuntamiento, total o parcialmente, casi desde su nacimiento. En 1984 se separó la Escuela de Arte Francisco Alcántara de la Escuela Municipal de Cerámica, pasando la primera a depender de la Comunidad de Madrid.

Precisamente este detalle, según fuentes cercanas al centro, podría repetirse. Las arcas del municipio, dicen, no soportan la financiación de la escuela, por lo que ésta podría pasar a formar parte del Gobierno regional. «Aún así, no entiendo qué problema hay», señalan miembros del Ayuntamiento, «pero es poco probable». Becerril, que no se quiera pronunciar al respecto, declara que «no hay preocupación, sí ocupación. Yo trabajo todos los días en esta escuela».