Los 180 alumnos de un colegio público, desalojados por riesgo de hundimiento

Los 180 alumnos del recién rehabilitado Colegio Público Emilia Pardo Bazán han sido desalojados a los treinta días de iniciadas las clases por riesgo de hundimiento del edificio, y trasladados al IES

ABC. MADRID.
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Los 180 alumnos del recién rehabilitado Colegio Público Emilia Pardo Bazán han sido desalojados a los treinta días de iniciadas las clases por riesgo de hundimiento del edificio, y trasladados al IES Tirso de Molina. Varias madres denunciaron las grietas de varios centímetros que parten por la mitad el edificio, una construcción de 1931 ideada por la Institución Libre de Enseñanza para favorecer el aprendizaje de los niños, con amplios ventanales y luminosos pasillos.

Situado a dos calles de la Ribera de Curtidores, el colegio empezó a presentar problemas estructurales en 1999, lo que fue denunciado y motivó, en 2001, la firma de un convenio por el cual se iniciaron algunas rehabilitaciones. Según explicaron las madres, después de un «arreglo» de 24.000 euros en 2002 «que no sirvió para nada», la primera rehabilitación se hizo tres años más tarde, por un importe superior a los 830.000 euros. Duró siete meses, cuatro más de los previstos, lo que obligó a trasladar a los niños, en esta ocasión, a un colegio de Aluche.

Las clases se reanudaron en enero de 2005, pero sin calefacción y sin luz. Los padres empiezan a darse cuenta, explicó Susana Cintado, como portavoz del AMPA, de que «han aparecido grietas».

«Informamos a los ediles del PP de que las obras no estaban bien realizadas, que había defectos, y les pedimos que nos mandaran a sus técnicos, pero nos respondieron que el colegio no presentaba peligro y que éramos unos exagerados», dijo.

Durante los meses siguientes, los padres llevaron sus protestas por escrito a los plenos de la Junta de Distrito y al registro de la Comunidad alertando de que las grietas «eran cada vez más grandes, pero no se toma ninguna medida». En febrero de 2006, el concejal de Centro Luis Asúa explica a los padres, por teléfono, que el problema parte de que el muro de la fachada ha cedido por las obras de un aparcamiento y que se necesita un año para que «se asiente completamente» el edificio.

Cae un ladrillo en el patio

A la vuelta de vacaciones, comprueban que una puerta se está cayendo. «Al poco, se cae un ladrillo de la cornisa en el patio, dos minutos antes de que salgan los pequeños; es cuando vienen los bomberos, y a los dos días -resume esta madre- deciden a las diez de la mañana desalojar a nuestros hijos inmediatamente y los llevan al patio del Instituto Cervantes», andando y sin la vigilancia policial prometida.

Otra madre, Mila, añade que ese centro carece de espacio suficiente, no tiene aulas de música, logopedia, informática o compensatoria y el gimnasio se usa por turnos, además, «no está preparado para niños de tres años: no llegan ni siquiera al lavabo a beber agua», informa Efe.

«Queremos que se respeten los derechos de nuestros hijos, que tengan los mismos horarios y profesores, y que nos entreguen un informe serio donde nos digan cuándo van a poder regresar», exigió.

Las denuncias de los padres fueron ayer comprobadas «in situ» por el portavoz del Grupo Municipal Socialista, Oscar Iglesias -que se comprometió a llevar el asunto al Pleno- y la diputada regional y portavoz adjunta del PSOE en la Asamblea de Madrid, Helena Almazán, -quien llevará el caso al Parlamento regional-.

En el caso del CP Pardo Bazán, la responsabilidad es únicamente municipal, denunció Oscar Iglesias, quien considera que «la desidia y la falta de actuación política han puesto en riesgo la integridad física de los niños», por lo que exigirán, dijo, «una investigación exhaustiva y que se informe a los padres».