Begoña Villacís y José Luis Martínez-Almeida
Begoña Villacís y José Luis Martínez-Almeida - IGNACIO GIL

Almeida exige el apoyo para ser alcalde y Villacís apura para ganar concejalías

La nueva Corporación creará subdelegaciones en las diferentes áreas para repartir los poderes entre partidos

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Hace justo una semana que José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís destacaban que «la buena relación» entre ambos podría « fructificar el cambio del 15 de junio en el Ayuntamiento de Madrid». Tras aquel primer encuentro informal cargado de magia, el pasado viernes se rompió el amor. Fue el día en que se desarrolló la reunión oficial entre los equipos negociadores de ambos partidos. Los primeros querían, antes que nada, asegurarse que los de Rivera se comprometerían y garantizarían su apoyo el próximo sábado a Almeida; los segundos enmudecieron ante esta pregunta y priorizaron empezar por los acuerdos programáticos. La cita terminó con acusaciones cruzadas y la quiebra de la confianza que habían mantenido durante los cuatro años de oposición. Desde entonces, ni Almeida ni Villacís han vuelto a verse, ni siquiera se han mensajeado por Whatsapp. Sus pretensiones han ido calando a través de los medios de comunicación.

La semana transcurre entre los dos partidos, cuando apenas quedan tres días para el pleno de investidura, con un tenso pulso silencioso en el que los populares, como fuerza mayoritaria del bloque del centro-derech, ya han decretado, como adelantó ABC, que la alcaldía es intransferible. «La única alternativa es o Carmena o Almeida», reiteró ayer el presidente del PP, Pablo Casado, en rueda de prensa.

La formación naranja aguanta el envite deslizando que también podría ser regidora Villacís, como insistió este lunes José Manuel Villegas, secretario general de Cs. Pero este planteamiento cae en saco roto. El PP no cede la capital y Carmena tampoco la va a votar y, a sabiendas que se van despejando las incógnitas territoriales en el resto de España, esta puesta en escena de Cs se entiende como una maniobra para apurar los plazos, inquietar a los populares y tratar de arañar más poder en el reparto de concejalías y cargos de la Administración madrileña. Al parecer, Villacís está interesada en dirigir Urbanismo y Asuntos Sociales, pero tampoco pasa por alto tener el control de la columna vertebral del Ayuntamiento, Hacienda. En Ciudadanos reconocen además, que, al menos a nivel municipal, no han mantenido contactos con otras formaciones que no sea la que lidera Almeida.

A la espera de un documento

Desde que el PP puso sobre la mesa el viernes el punto de partida para seguir negociando, los equipos no han vuelvo a tomar contacto más allá de encuentros casuales por el pasillo del edificio de grupos. «Creemos que es fundamental negociar primero el programa antes de hablar de la estructura del gobierno», subrayan fuentes de Cs, que indican que el PP quedó en estudiar las 55 propuestas que presentaron en la reunión y en enviar un documento con sus proposiciones. «Pensábamos que lo harían durante el fin de semana y podríamos tener otra reunión el lunes, pero todavía no nos ha llegado nada», aseguran las mismas fuentes.

Los populares madrileños consideran que no habrá ningún problema en llegar a un consenso programático, pero para ellos el puntal que sostiene el cambio de gobierno y el inicio para ahondar sobre el resto de cuestionse es que los 11 concejales de Cs manifiesten y se comprometan a dar sus votos al abogado del Estado. No obstante, aseguran que moverán ficha para retomar la armonía desde este mismo miércoles.

Entre las cuestiones clave del programa de los de Rivera está Madrid Central. Mientras que el PP quiere revertirlo para volver al anterior sistema de Áreas de Prioridad Resicencial abriendo ejes como la Gran Vía, en Cs prefieren realizar un estudio –para ver «cómo cumplir con las exigencias Europa»– y aplicar una moratoria de las multas. «Somos conscientes de que no funciona, pero en vez de revertirlo se puede plantear dejar libres las vías principales», indican desde la formación naranja. También son partidarios de aprobar sin más dilación la operación Chamartín que planteaba el gobierno de ManuelaCarmena, otra plan marcado en la hoja de ruta del previsible nuevo alcalde para impulsar cuanto antes.

Reencuentro

Este miércoles se celebra el último Pleno de la era Carmena en el Palacio de Cibeles y todas las miradas estarán puestas sobre los cabezas de lista de PP y Cs, que se reencontrarán tras haberse congelado las relaciones. Antes del sábado no sólo tendrán que tener pactado qué nombre pondrá cada partido en la papeleta, sino también la distribución de las concejalías. Tras la Sesión Constituyente del Ayuntamiento, el nuevo primer edil está obligado a convocar y celebrar la primera Junta de Gobierno en la que se nombrará al delegado que encabezará cada área.

En este sentido, tanto PP como Cs plantean una reestructuración del gobierno creando subdelegaciones en las concejalías que permitan, sin duplicidades, un mejor reparto de poder. Villacís quieren dividir del área de Economía y Hacienda para que, por un lado, Economía vaya de la mano de las competencias en materia de innovación que andas distribuidas por distintas concejalías y, por el otro, Hacienda, que se ligaría a la vigilancia de la contratación.