Los heridos son evacuados en helicóptero al puesto médico

Alerta total, accidente aéreo»

TEXTO: ÁNGEL GARCÍA MORENO FOTOS: JAVIER PRIETO/
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Más de ochenta personas entre miembros del Ejército del Aire, Summa 112, Protección Civil, Guardia Civil y Bomberos de la Comunidad participaron ayer en dos simulacros de rescate que tuvieron como escenarios el embalse del Atazar y los alrededores de San Martín de Valdeiglesias y los pantanos de San Juan y del Burguillo.

El ejercicio, coordinado por el Servicio de Búsqueda y Salvamento (SAR) del Ejército del Aire y en concreto por su Centro Coordinador de Salvamento de Madrid, movilizó helicópteros, UVI móviles, vehículos de intervención del Summa 113, todoterrenos de la Guardia Civil y motos del Seprona así como un vehículo de coordinación del SAR y servicios médicos avanzados. También estaba previsto la participación de un «Superpuma» y un «Aviocar» del SAR que no pudieron actuar debido a las adversas condiciones climatológicas, pero cuya ausencia fue suplida por la labor de los medios terrestres en la búsqueda y rescate de las víctimas del accidente aéreo.

El simulacro fue similar en ambas zonas. En el caso del siniestro simulado en el embalse del Atazar, además del Ejército del Aire, Summa y Guardia Civil intervinieron voluntarios de Protección Civil de Torremocha del Jarama, San Martín de Valdeiglesias, San Sebastián de los Reyes, La Adrada y Patones.

El supuesto del simulacro en esta zona del Atazar fue el accidente de una avioneta con cuatro ocupantes que se estrelló en las proximidades del embalse. La avioneta supuestamente había despegado de Barajas con destino a Bilbao. Según el ejercicio y tras detectarse por la torre de control del aeropuerto la desaparición de la aeronave se avisó al Centro Coordinador de Salvamento de Madrid del SAR, quien puso en marcha sus propios medios y alertó a Summa, Guardia Civil, Protección Civil y Bomberos. Desde Cuatro Vientos un helicóptero «Superpuma» del Ejército del Aire despegó para localizar el aparato siniestrado mientras hacía lo mismo el helicóptero sanitario del Summa 122 desde su base en Lozoyuela. Las malas condiciones climatológicas de Madrid obligaron al «Superpuma» a regresar a su base y fue el helicóptero del Summa quien se encargó de la localización y rescate de los heridos. Paralelamente los miembros de Protección Civil y agentes de la Guardia Civil peinaban la zona en busca de los restos del aparato y de las víctimas.

Una vez localizado el avión siniestrado, el helicóptero del Summa aterrizó sobre un montículo de arena en la orilla del embalse del Atazar donde había dos cuerpos humanos y una vez evacuados hicieron lo mismo en otra parte del pantano donde se encuentran los otros dos heridos.

Mientras esto sucedía, en las inmediaciones del siniestro un vehículo del SAR equipado con un sistema de comunicaciones coordinaba a todos los servicios de emergencia. También de la base del Summa 112 de El Molar había salido un Vehículo de Intervención Rápida (VIR) con un médico, un diplomado universitario en enfermería y un técnico de urgencias. El VIR se trasladó a las cercanías del helipuerto de Torremocha del Jarama donde se instaló un Puesto Médico Avanzado. También había sido alertado un vehículo de Protección Civil de Torremocha del Jarama para trasladar heridos desde lugares de difícil acceso. Hacia el puesto médico avanzado van llegando UVI y vehículos medicalizados de Protección Civil de la Mancomunidad Alto Jarama-Atazar además de todoterrenos de la Guardia Civil y una dotación del cuerpo de bomberos. En el embalse del Atazar la dotación médica del helicóptero proporciona los primeros cuidados a las víctimas. Una vez estabilizados, son evacuados en el helicóptero hasta el Puesto Médico Avanzado.

Los heridos son trasladados de dos en dos hasta el Puesto Médico Avanzado donde los sanitarios del Summa analizan la gravedad de los heridos. Los más graves son los primeros en ser trasladados en UVI móvil hasta el hospital Doce de Octubre que ya que se encuentra también alertado. Posteriormente van siendo evacuados el resto de los heridos. El ejercicio, que ha durado casi cuatro horas, se da por terminado.

Y como anécdota una miembro de protección civil que ha actuado como víctima voluntaria de este siniestro es atendida a su llegada al Doce de Octubre, donde ha sido conducida como parte del simulacro, por el otorrino de guardia para extraerle de un oído pequeñas piedras que se le habían alojado allí por la acción sobre la tierra del aire levantado por las hélices del helicóptero.