Aguirre logra reducir las listas de espera a 30 días cinco meses antes de lo comprometido

Un total de 9.250 pacientes aguardaban a ser operados en junio, frente a los 42.354 de un año antes, cuando había una demora máxima de 358 días

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MARIANO CALLEJA

MADRID. Era la promesa «estrella» de Esperanza Aguirre cuando se presentó como candidata a las elecciones autonómicas de 2003: reducir las listas de espera quirúrgica a un máximo de 30 días en la Comunidad de Madrid. Pero algunos pensaron que fue demasiado lejos cuando aseguró que si no estaba cumplida dos años después, en noviembre de 2005, presentaría su dimisión y se iría a su casa. Ayer, el consejero de Sanidad, Manuel Lamela, anunció que el objetivo se había alcanzado cinco meses antes de lo comprometido. Ningún paciente en lista de espera «estructural», aseguró, aguarda ya más de 30 días para ser operado. Ahora, añadió Lamela, habrá que mantener «la velocidad de crucero».

A Lamela, que ha pasado un curso político muy duro por el caso del Hospital Severo Ochoa y los ataques sin tregua de la oposición, se le notaba con ganas de dar una buena noticia. Primero, llevó el informe al Consejo de Gobierno y, después, lo presentó ante los medios de comunicación: «Hemos sido capaces de cumplir el objetivo», proclamó, y en seguida recordó que el compromiso se refería únicamente a la lista de espera quirúrgica, y no a la diagnóstica, cuyos problemas ya se están estudiando en la Asamblea de Madrid para adoptar medidas específicas.

El número de pacientes que permanecía en lista de espera estructural el 30 de junio era de 9.250, frente a los 42.354 de un año antes. En esa lista «estructural» se excluyen a los 12.540 pacientes que aún no han terminado el preoperatorio o que se encuentran a falta del visto bueno del anestesista y otros 5.882 que rechazaron ser derivados a un centro hospitalario privado o concertado para la operación.

Antes o después del anestesista

Ante las previsibles críticas de la oposición, el consejero de Sanidad subrayó que el Real Decreto 605/2003 regula cómo debe ser la lista de espera estructural en el Sistema Nacional de Salud y establece que no se incluyen los pacientes que por motivos clínicos no están en disposición de ser operados, como los que están pendientes de la valoración del anestesista. Y ahí es donde «muerde» el PSOE e IU, que creen que la lista ha de hacerse desde el mismo momento en que el médico especialista diagnostica una intervención.

En el primer semestre de 2005 hubo 159.496 salidas de lista de espera quirúrgica, un 11 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado. Un total de 133.482 fueron intervenidos en centros públicos -un 20 por ciento más que en 2004-, y 10.716, en centros privados concertados -un 15 por ciento menos que un año antes-, mientras que las salidas sin intervención fueron 15.298, un 20 por ciento menos.

Lamela destacó cómo se ha reducido el número de operaciones derivadas a centros privados, que en el segundo trimestre de 2004 representaban el 12,24 por ciento del total, mientras que un año después son el 6,95 por ciento. «Esto ratifica la extraordinaria capacidad del sistema sanitario público para asumir la demanda», comentó.

El descenso del número de pacientes en la lista de espera quirúrgica ha sido espectacular en sólo un año, si nos atenemos a las cifras aportadas por la Consejería de Sanidad. Por ejemplo, los pacientes que esperaban más de 90 días en junio de 2004 eran 5.808, y los que aguardaban más de 30 días y menos de 90 a ser operados, 18.052. Ahora, en junio de 2005, son cero. La demora máxima hace un año era de 358 días; doce meses después, el tope son 30.

Para cumplir este objetivo, el Gobierno de Aguirre puso en marcha en 2004 el Plan Integral para la Reducción de la Lista de Espera Quirúrgica, con un presupuesto de 113 millones de euros, que incluía medidas como el incremento de la actividad quirúrgica mediante la ampliación del horario de apertura de los quirófanos, de lunes a sábado hasta las 21.00; el diseño de programas específicos de actividad quirúrgica en vacaciones, y la aplicación de programas de incentivos, consensuados con los sindicatos, dirigidos a los profesionales sanitarios para favorecer su colaboración en la reducción de las listas.

Este plan vence el 31 de diciembre, pero Lamela aseguró que la Consejería de Sanidad propondrá una prórroga, porque el reto es mantener en el tiempo los 30 días de demora máxima para operarse, «en un escenario de aumento de la demanda quirúrgica».

No se lo creen

La oposición, sencillamente, no se cree todos estos datos. El secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM), Rafael Simancas, se guardó su respuesta para mejor ocasión y en su lugar salió para responder un diputado raso, Eduardo Sánchez Gatell, quien denunció la «falsedad» de la información ofrecida por el consejero de Sanidad sobre las listas de espera, y consideró que los números han sido objeto de una «manipulación severa».

«Una vez más el consejero de Sanidad engaña a la ciudadanía al afirmar que en nuestra Comunidad se han acabado las listas de espera, ya que el compromiso de Esperanza Aguirre consistía en reducir esas listas desde que el especialista realiza el diagnóstico que conlleva una intervención quirúrgica, tal como dicta la lógica y la razón», señaló Sánchez Gatell.

El coordinador regional de Izquierda Unida, Fernando Marín, atribuyó a «la creativa y eficaz ingeniería contable» de Lamela el anuncio del objetivo cumplido de los 30 días.

Y el portavoz parlamentario del PP, Antonio Beteta, acusó al PSOE de «atacar a los profesionales sanitarios, al poner en duda la enorme reducción de la lista de espera quirúrgica». «Estos profesionales están haciendo unos esfuerzos sin precedentes en la historia de la sanidad madrileña», añadió.