«¡Acudid, españoles!»

IGNACIO SERRANO | MADRID
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Ayer, con las primeras luces del amanecer, los vecinos de Colmenar de Oreja avistaron una línea de tropas francesas perfilándose en la Plaza Mayor del pueblo. Siguiendo las órdenes de Napoleón, las hordas de azul y blanco emprendieron la marcha hacia el Camino de Cristo con la orden de reprimir a sangre y fuego a los insurgentes allí parapetados, pero un grupo de valientes guerrilleros les cortó el paso junto al Puente del Zacatín, convirtiéndolo en la tumba de los invasores.

En realidad no fue al amanecer sino a las 11 de la mañana, y la mayoría de los conquistadores eran también nacidos en Colmenar de Oreja. Y ni mucho menos llegó la sangre al río. Porque la batalla que ayer se vio en los campos situados frente al pueblo del sureste madrileño no fue más que una recreación, muy real eso sí, de los combates que allí tuvieron lugar en 1809, en plena Guerra de Independencia.

Patria y libertad

Las recreaciones, que han contado con la participación de 300 voluntarios -más 20 caballos y 2 cañones-, han sido organizadas por la Fundación Dos de Mayo, presidida por Fernando García de Cortázar. Los eventos se iniciaron el pasado viernes, cuando se instalaron los campamentos en los pinares próximos a la ermita del Cristo, pero ayer el espectáculo de la reconquista de Colmenar llegó a su punto culminante, especialmente cuando a las 13.30 horas un grupo de guerrilleros caracterizados inició la ofensiva final para lograr la expulsión del ejército napoleónico.

Al evento asistieron cientos de colmenareños y forasteros, además de varios representantes políticos como el consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, el viceconsejero de Hacienda, Enrique Ossorio y la alcaldesa del municipio, Pilar Algovia, que descubrieron una placa conmemorativa a los fallecidos durante los enfrentamientos que tuvieron lugar en Colmenar hace dos siglos, en la que podía leerse el texto: «La Comunidad de Madrid, la ciudad de Colmenar de Oreja y la Asociación H.C. Voluntarios de Madrid rinden homenaje a don Mateo González Menéndez, a don José María de Moralejo y a todos los colmenaretes que dieron su vida por la libertad y por la Nación española durante la invasión napoleónica, 1808-1814. «Donde mora la libertad, allí está mi patria» Octubre de MMIX.»

Gabriel González Pavón, vicepresidente de «Voluntarios de Madrid», una de las asociaciones participantes en la «refriega», afirmó que «la importancia histórica que se atribuye a este hecho es muy grande, pues muchos historiadores trazan en la Guerra de la Independencia el origen de la nación española».

Granados agradeció la colaboración desinteresada de los vecinos del municipio y de los miembros de más de 20 asociaciones y agrupaciones histórico-culturales (procedentes de España, Reino Unido, Francia, Malta, República Checa y Holanda) que ayudaron a recrear los combates, pero especialmente quiso destacar el «valor educativo de actos que rememoran acontecimientos de hace dos siglos y recordar las palabras de un madrileño de aquellos tiempos, Andrés Torrejón, alcalde de Móstoles, que clamó en su histórico bando: «no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son»».