Acceso denegado: así es el plano de Metro de Madrid para las personas en silla de ruedas

De las 301 paradas del metro de Madrid, 112 no disponen de instalaciones adaptadas a personas con movilidad reducida

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Imaginemos que Pedro vive cerca del metro de Arturo Soria y que necesita desplazarse todos los días a Argüelles. El camino parece fácil: tiene que tomar la línea 4 del suburbano y en poco más de 25 minutos estará en su destino. El problema es que Pedro va en silla de ruedas, por lo que las eslcaleras de acceso al Metro son un obstáculo imposibles de salvar. Así que no le queda otro remedio que coger dos autobuses que le lleven a su destino, haciendo un trayecto que en el mejor de los casos se verá multiplicado casi por tres: una hora y 10 minutos.

Ahora supongamos que Lucía, que vive en en el barrio de Moratalaz, cerca de la parada de Vinateros, necesita ir a Avenida América. De nuevo, parece fácil, 20 minutos en metro y listo. Sin embargo, Lucía va empujando un carrito de bebé, por lo que a no ser que encuentre un buen samaritano que le ayude a acceder al metro con éste, no le quedará otro remedio que coger el autobús. Su tiempo de trayecto se duplicará: 47 minutos.

«No encuentran difilcultades de acceso solo las personas con discapacidad, también una madre o un padre que van con un carrito, tienen movilidad reducida que asumen indirectamente por ir con un niño», apunta Javier Font, presidente de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid ( FAMMA).

Pese a que según el Real Decreto 1544/2007 que regula las condiciones básicas de accesibilidad en el transporte público, las paradas de más de dos líneas y todos los intercambiadores deberían ser ya accesibles para las personas de movilidad reducida, no es así, y hay varias estaciones que no cumplen los requisitos como Avenida América, Diego de León o Alonso Martínez. «Las antiguas líneas de Metro que cubren principalmente el centro de la capital son aquellas que presentan mayores deficiencias», señala Font.

Según se recoge en el Plan de Accesibilidad e inclusión de la Comunidad de Madrid en Metro 2016-2020, la implantación de los ascensores necesarios para suprimir las barreras arquitectónicas en la red supondrá un coste estimado de 523,7 millones de euros. En el plan se establece cómo de manera paulatina se llevarán a cabo las obras necesarias para adaptar paradas tan icónicas como la de Bilbao, Gran Vía, Alonso Martínez o Avenida América.

«Nosotros creemos que también sería necesario adaptar aquellas paradas en las que hay gran afluencia de personas con discapacidad o niños en carrito, como por ejemplo las cercanas al Hospital del Niño Jesús, que sería buena idea que contaran con ascensores».

No obstante, pese a que el 37,2% de la red de Metro de Madrid no está adaptada a personas con movilidad reducida, desde FAMMA valoran positivamente las mejoras que se están haciendo en este sentido. Así, actualmente la red de Metro cuenta con 513 ascensores, de los que 157 unidades son exteriores (a nivel de cota de calle) y 354 interiores (comunican diferentes niveles dentro de las instalaciones de Metro).

«Ha habido un avance significativo en la adaptación de las paradas de metro, pero echamos muy en falta el mantenimiento de esas instalaciones», lamenta Font. «Seguimos reivindicando que los ascensores no queden sin servicio durante un tiempo prolongado ya que hay casos en los que están incluso meses sin funcionar. Creemos que un plazo de 24 horas para arreglarlo sería lo adecuado».

Sin embargo y pese a sus deficiencias, el Metro de Madrid es uno de los mejor adaptados de Europa. Así, por ejemplo, Londres -con el suburbano más antiguo del mundo, inaugurado en 1863- sólo cuenta con 71 de las 270 paradas accesibles para una silla de ruedas. Además, de ellas, 21 requieren asistencia de personal para subir a los trenes, por lo que sólo hay 50 paradas que se pueden usar de manera independiente.

En Nueva York la situación no es mucho mejor, la mayor parte del suburbano se construyó antes de 1990 que fue cuando entró en vigor la Ley Estadounidense de Discapcidad (ADA), por lo que las estaciones no se diseñaron para ser accesibles en silla de ruedas. Por el momento, 117 de las 472 paradas son accesibles, aunque se ha desarrollado un plan para aumentar en 2020 el número de estaciones accesibles a 144.

Sin embargo, si hay una capital en la que las instalaciones son muy deficitarias es París. Solo 15 de las 303 estaciones son accesibles para una silla de ruedas, aunque en seis de ellas se necesita asistencia, por lo que sólo nueve pueden ser usadas por las personas con movilidad reducida de manera autónoma. Todas ellas se encuentran en la Línea 14, construida en la década de 1990.

«Desde luego el metro de París no es un referente», señala Font. «Aunque el Metro de Madrid es mejorable, hay que tener en cuenta su extensión, que es considerable; lo vamos haciendo bien».