Jesús María Romero Hernández, alias «El Nene»

Las 72 horas de «psicosis» del Nene: asesina a su compañero de celda nada más entrar en prisión

Experto en Muay Thai, fue detenido el domingo tras apuñalar a un viajero en el Metro, que se resistió a que le robara; el miércoles acabó a golpes con la vida de otro reo tras ser ingresado en el módulo 1, el menos conflictivo

S. L.
MadridActualizado:

Jesús María Romero Hernández, alias «El Nene», de 28 años, golpeó hasta la muerte a su compañero de celda por una litera. Los hechos ocurrieron el día 26 de diciembre dentro del penal de Soto del Real, donde este campeón de Muay Thai hundió codos, rodillas y puños en la cabeza del preso, que falleció poco después cuando era trasladado en ambulancia a un hospital por diversos traumatismos. Su hermano relató ayer a Telemadrid que tenía «psicosis» con que le querían asesinar.

«El Nene» había sido detenido el domingo tras intentar robar un teléfono móvil en la estación del Metro de Plaza Elíptica. El dueño se dio cuenta y le plantó cara. Romero sacó un cuchillo, le apuñaló y salió del suburbano con el arma en la mano, amenazando a viandantes, vigilantes de seguridad e incluso a los agentes de Policía Nacional que acudieron a detenerle y que se vieron obligados a encañonarle en la cabeza para conseguir reducirle.

El juez le envió a prisión provisional acusado de lesiones, amenazas, tentativa de homicidio y robo con violencia. Unas imputaciones que, según informa la agencia Atlas, desconocían los funcionarios de Instituciones Penitenciarias, que tras una breve entrevista decidieron ingresarle en el módulo 1 junto a un preso de compañía, un hombre de 55 años con varios antecedentes por tráfico de drogas, y que, al contrario que el luchador, había pasado varios años entre rejas. Según los internos la discusión empezó en los pasillos.

Sólo había dos funcionarios para vigilar a casi doscientos reclusos. Escucharon los gritos y dieron el aviso, pero no pudieron hacer nada. La víctima ya estaba en el suelo, sobre un gran charco de sangre y con el rostro desfigurado.

Los funcionarios de Instituciones penitenciarias llevan más de un año movilizándose para denunciar su situación: falta de personal y plantillas envejecidas, escasa preparación para el trabajo que desempeñan, especialmente en situaciones de violencia extrema como ésta: no han recibido formación para defenderse o reducir a internos conflictivos y son víctimas de agresiones día a día.