La Transición Española

Un país con mucha fe: la inmensa mayoría, católicos y asiduos a misa

En 1978, casi el 70% de los españoles se declaraban católicos practicantes, una tasa que no ha dejado de caer desde entonces

MadridActualizado:

En los años de la Transición, la sociedad española era profunda y declaradamente religiosa. Cuando se hacían encuestas, lo extraño era encontrar alguien que se declarara como no creyente. La religiosidad estaba hondamente arraigada en una sociedad abrazada al catolicismo practicante en tasas de récord que se desdibujaron a partir de entonces a la par que se consolidaba la Democracia.

En 1978, nueve de cada diez españoles se declaraban católicos. Y, de ellos, la gran mayoría confesaban ser practicantes, es decir, secundaban regularmente los oficios religiosos y las prácticas ligadas a la fe. Solo un año después, el número de católicos practicantes se había reducido 12%. Y aquello fue solo el anticipo de una tendencia que iba a prolongarse de forma acusada en las décadas siguientes.

En estos momentos, 40 años después, la situación es totalmente distinta a la que se daba en los años de la Transición. La tasa de católicos declarados es ahora un 20% menor que la de entonces. Y entre quienes se declaran católicos (un 70% de españoles en total), la mayoría reconocen que no son practicantes: el 58% de ellos afirman que no van a misa nunca o casi nunca.

Frente al 66,4% de españoles que se definían como «católicos practicantes» en 1978, ahora apenas son el 27%. Hace 40 años, los «católicos no practicantes» solo representaban el 23%, mucho menos de la mitad que ahora.

Los incrédulos, los alejados de la fe religiosa, también han aumentado con fuerza. En los años de la Transición eran una rareza; ahora no, aunque siguen siendo una minoría. En la actualidad, casi siete millones de españoles se autodefinen como «no creyentes». Son el 14,5% de la población adulta total de España. En 1978, los «no creyentes» eran únicamente el 2,8%.

El dispar censo sacerdotal de entonces y de ahora

Cuando la democracia se abrió paso tras la dictadura franquista, en España ni faltaban fieles ni escaseaban los sacerdotes. Algo bien distinto a lo que ocurre ahora. Los cientos de nuevos curas que se ordenaban en España cada año se sumaban a los más de 20.000 que había ejerciendo en aquel momento. Así, en la segunda mitad de los años 70 llegó a haber en España alrededor de 25.000 sacerdotes, frente a los menos de 19.000 que hay en la actualidad. Además, hace 40 años el censo de sacerdotes era mucho más joven que ahora, cuando la media de edad supera los 50 años y abundan los que ya han superado la edad de jubilación.