El Pleno del Senado en 1977 durante la exposición de Adolfo Suárez de los Pactos de la Moncloa
El Pleno del Senado en 1977 durante la exposición de Adolfo Suárez de los Pactos de la Moncloa - TEODORO NARANJO
40 años de la Transición

El día en que 41 senadores fueron nombrados por el Rey Juan Carlos

Entre los elegidos figuraron ilustres personajes del mundo de la política, la literatura, la filosofía o el Derecho

MadridActualizado:

La Ley para la Reforma Política posibilitó la transición del franquismo a la democracia. Con ella se instauró de nuevo el Parlamento bicameral, que desde entonces está compuesto por el Congreso de los Diputados y el Senado.

Los diputados fueron elegidos mediante sufragio universal por parte de los ciudadanos españoles, pero el caso de los senadores fue completamente distinto.

El Senado se constituyó con 248 senadores, de los cuales 207 lo fueron por elección directa y los 41 restantes por designación real. En otras palabras, el Rey Juan Carlos escogió a más del 16 por ciento de los senadores.

El 15 de junio de 1977, a las 22:40 horas, la Dirección General de Coordinación Informativa del Ministerio de Información y Turismo desveló la lista de senadores de libre designación por el Rey Juan Carlos. La expectación en torno a la decisión de Su Majestad era máxima. Todos los senadores fueron avisados por teléfono directamente desde Zarzuela.

Entre los 41 senadores designados, se encontraban seis ministros del entonces Gobierno de Adolfo Suárez (Alfonso Osorio, Marcelino Oreja, Fernando Abril, Rodolfo Martín, Landelino Lavilla y Ignacio García) pero, sin duda, la lista destacó por la heterogeneidad de profesiones de los que serían los senadores. El Rey optó por personalidades de muy diversas disciplinas, desde la abogacía hasta la medicina, pasando por la literatura. Una mezcolanza en la que la nota dominante fue la relevancia pública de cada uno de ellos.

Senadores por profesiones

La heterogeneidad de las profesiones de los senadores nombrados por el Rey fue evidente al repasar los nombres de los seleccionados.

Entre los escogidos, 19 de ellos eran personas dedicadas al mundo del Derecho; cinco eran políticos de profesión; tres pertenecían al mundo de la empresa privada, siendo uno de ellos un reputado banquero; tres se dedicaban a la Economía; tres pertenecían a la carrera militar; tres eran periodistas; y había un médico, un químico y un filósofo.

Personajes históricos

De los 41 senadores designados por Su Majestad, existían grandes diferencias de reputación ya en aquella época, y más en la actual, destacando algunos de ellos bien en su campo de conocimiento, bien como políticos.

Guillermo Luca de Tena, nieto del fundador de ABC, fue nombrado senador por designación real

Los nombres más llamativos de la lista del Rey fueron: Fernando Abril (político), Camilo José Cela (escritor), Torcuato Fernández-Miranda (político y jurista), Enrique Fuentes Quintana (político y economista), Antonio Hernández Gil (jurista y político), Belén Landaburu (abogada y política), Landelino Lavilla (abogado y político), Guillermo Luca de Tena (escritor y periodista), Julián Marías (filósofo), Rodolfo Martín Villa (político), Marcelino Oreja (diplomático-jurista y político), Alfonso Osorio (político), Luis Sánchez Agesta (catedrático de Derecho y político) y Valentín Silva Melero (catedrático, jurista y político).

Todos ellos políticos de renombre en los primeros Gobiernos de la Transición, así como abogados de reconocido prestigio en España y escritores históricos como Cela.

Nieto del fundador de ABC

En 1977, la casa de ABC también estuvo representada en el Senado de la mano de Guillermo Luca de Tena, el nieto del fundador de este diario centenario, Torcuato Luca de Tena.

El mismo 15 de junio de 1977, cuando trascendió su designación, dio sus primeras declaraciones al periódico de su vida, ABC.

«La designación representa por mi intermedio, así lo creo, el mejor y más alto reconocimiento a la ejemplar e insobornable trayectoria de una casa, Prensa Española, y una familia que desde hace tres cuartos de siglo, en tiempos casi nunca fáciles y en las circunstancias más adversas, hicieron siempre del ideal monárquico su bandera.

Imagino también que en mí Su Majestad ha buscado igualmente, en esta hora en que el mundo de la información ha de hacer oír su voz a todos los niveles, mi condición esencial de hombre de Prensa, porque a la Prensa he dedicado exclusivamente toda mi vida y mis afanes.

No he ejercido jamás, ni ejerzo actualmente, actividad partidista alguna. No he pertenecido, ni pertenezco, a ninguna asociación política. He sido únicamente, y me honro con ello, miembro del consejo privado del Conde de Barcelona hasta su disolución, y de su Secretaría Política, organismos ambos en los que todo mi entusiasmo estuvo siempre al servicio de lo que fue, es y seguirá siendo mi primordial objetivo: el bien de España».