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San Torcuato

Murió salvando tres vidas

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EFEEfectivos del Cuerpo de Bomberos de Zamora portaron el féretro de su compañero Luis Ángel PuenteABCZAMORA. Familiares, amigos y compañeros despidieron en la tarde de ayer al bombero de Zamora

La Comunidad, con la Guardia Civil

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ABCVALLADOLID. El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, junto al de las Cortes autonómicas, José Manuel Fernández Santiago, asistieron ayer, en Madrid, al Acto Solemne de

Otro herido grave en La Rioja

Un vecino de la localidad alavesa de Yécora de 45 años resultó ayer herido grave en un accidente de un ultraligero ocurrido en las inmediaciones del aeródromo riojano de San Torcuato, localidad


La Zamora de Claudio

La Zamora de Claudio

Los versos del poeta Claudio Rodríguez, uno de los más destacados representantes de la Generación del 50, destilan amor hacia el paisaje castellano. El río Duero o el Barrio Antiguo son algunos de los enclaves que pueden recorrerse al calor de su poesía Zamora no es sólo la ciudad del Románico o la del Romancero. También es la ciudad del poeta Claudio Rodríguez, su «ciudad del alma», como él la llamaba desde la distancia. Por eso, conviene que, en una segunda visita, nos dejemos perder con una buena edición de sus versos como guía. Y es que estamos ante uno de esos escritores que han logrado una simbiosis tan perfecta con su ciudad natal que ya no es posible mencionar a uno sin evocar inmediatamente a la otra, o al revés. Para Claudio Rodríguez, Zamora era, sobre todo, el río Duero, la referencia geográfica más constante a lo largo de sus libros y el origen de su peculiar ritmo, como él mismo sugiere en el poema «Al ruido del Duero»: «tú, a quien estoy oyendo igual que entonces, / tú, río de mi tierra, tú, río Duradero». Todo esto explica que nuestro recorrido comience por el barrio de Olivares, a los pies del castillo y las murallas y a orillas del río. En él, se encuentran el famoso Campo de la Verdad, donde en la Edad Media tenían lugar los duelos o combates por cuestiones de honor («Campo de la verdad, ¿qué traición hubo?», se pregunta el poeta), el pequeño templo en el que, según se dice, el Cid fue armado caballero, la iglesia de San Claudio y unas hermosas aceñas recién restauradas, con su correspondiente azuda. Desde allí, un estrecho paseo fluvial nos lleva hasta el puente de Piedra, bajo cuyos ojos se ponían esas lavanderas que aparecen en varios de sus poemas. Después, el paseo discurre paralelo a los Barrios Bajos, los más queridos y frecuentados por el poeta («Y el hilván de estas calles / de tu barriada al par del río», le dice a su amigo Eugenio de Luelmo), hasta llegar al puente de Hierro. Éste es precisamente el tramo del río elegido por la ciudad para homenajear a Claudio Rodríguez, que también tiene una calle en el centro, y, con él, a los otros poetas zamoranos que han cantado al padre Duero (Agustín García Calvo, Jesús Hilario Tundidor...). Un poco más allá se encuentra el puente del tren, por desgracia en desuso. Y, por fin, llegamos a los Tres Árboles, una antigua zona de baños y recreo, hoy echada a perder por culpa del nuevo puente. Ha llegado el momento de cruzar al otro lado del río («Y como yo veía / que era tan popular entre las calles / pasé el puente y, adiós, dejé atrás todo»), y hacer el recorrido inverso, por la ribera de Entrepuentes, desde las aceñas de Pinilla, donde hay un mesón, a las de Cabañales. Desde este lado del puente de Piedra, tenemos las mejores vistas de Zamora, especialmente a la caída de la tarde, como bien se aprecia en algunos planos de «El Sur», de Víctor Erice. En esta ribera están también los últimos restos del antiguo puente de la ciudad, ligado a la leyenda de San Atilano y a su singular anillo, muy estimada por Claudio. Y, por fin, llegamos a la playa de Los Pelambres, en San Frontis, donde todavía existe uno de esos merenderos populares que tanto le gustaban al poeta. En la orilla de enfrente, podemos ver el barrio de Olivares y, más arriba, el cimborrio de la Catedral, que nos recuerda que, en su último libro, hay un extenso poema inspirado en una leyenda sobre un robo sacrílego en la Catedral y en un curioso hecho autobiográfico, ya que el poeta, en su adolescencia, robó el cáliz de una iglesia del Barrio Antiguo y lo enterró luego en el parque de San Martín. Hace unos años, cuando excavaron este parque para construir un parking, aparecieron unos importantes restos arqueológicos, pero ni rastro del dichoso cáliz. Y, hablando de vino, ya no quedan tascas de la época juvenil de Claudio Rodríguez. El bar La Reja, de su amigo Agustín, La Golondrina, el viejo Trabanca o la taberna de Ventura, son hoy lugares míticos. De La Golondrina, todavía puede contemplarse el cuadro que pintó Antonio Pedrero, donde se ve al poeta, y que ahora está en el vestíbulo de una de las sedes de Caja España, en San Torcuato. Aparte del río y sus alrededores, la Catedral y las tabernas, los lugares que más le fascinaban al poeta eran los estudios y talleres de sus amigos artistas y artesanos: el del pintor Pedrero, junto a la iglesia de San Ildefonso, el del escultor Ramón Abrantes, entre Viriato y la Plaza, o ese en el que Larry hace sus filigranas en piedra. En Zamora no hay ninguna casa museo ni fundación que lleve el nombre de su más ilustre poeta, pero sí hay una Biblioteca Claudio Rodríguez. Está justo en el centro del Campus Universitario de la ciudad, ubicado en los edificios del antiguo Cuartel Viriato. Tiene gracia que una vieja construcción militar se haya reconvertido en un moderno centro universitario y en la morada espiritual de un poeta, pero el resultado arquitectónico merece una visita antes de abandonar la ciudad.

El Consorcio se gastó en su primer año de vida casi 1.700 millones de pesetas

El Consorcio de Toledo ha hecho balance de su primer año de vida. Con un presupuesto de cerca de 1.700 millones de pesetas, la entidad ha ejecutado las obras de las fachadas y cubiertas de Zocodover y está realizando las de muchas otras zonas del Casco histórico. Asimismo, tiene previstas actuaciones de catalogación arqueológica de aljibes, portadas y escudos.<br>