Jáuregui vuelve de Bruselas dispuesto a «morir en el intento»

Rubalcaba y De la Vega escenificaron sintonía en su despedida, tras seis años y medio

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GABRIEL SANZ

MADRID

Si algo quedó claro ayer en la toma de posesión del nuevo «equipo», como se definieron el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, es que éste último levanta pasiones en el PSOE. Ya se vio antes de los discursos, al entregar María Teresa Fernández de la Vega a cada uno su cartera ministerial delante de siete ministros, funcionarios, parlamentarios y periodistas que se arremolinaban en una sala del edificio Inia de Moncloa. Había morbo por ver la despedida de Rubalcaba y De la Vega después de años de desencuentros. Él la abrazó con su mejor sonrisa para los fotógrafos varias veces y ella aguantó el tirón sonriente. Sin aplausos.

Pero, fue darle su cartera a Jáuregui, y medio PSOE presente en la sala prorrumpió en una ovación espontánea al eterno ministrable. Jáuregui era la cuenta pendiente de Zapatero con su partido, como el mismo presidente reconoció anteayer, y el nuevo ministro de la Presidencia pronunció un breve discurso a la altura del momento. Entre emocionado y épico: «Voy a responder a esa confianza con lealtad y con trabajo». Tanto Ramón Jáuregui como, luego, Rubalcaba, destacaron la labor del director del gabinete de la Presidencia del Gobierno, José Enrique Serrano, al que el nuevo ministro ascendió, por error al cargo de secretario general de la Presidencia en medio del murmullo del funcionariado.

«No podemos quedarnos quietos» porque el Gobierno socialista en esta última etapa de la legislatura tiene que remontar, afrontar la recuperación económica y luchar contra ideas de ultraderecha sobre la inmigración. A eso ha regresado Jauregui del Parlamento Europeo «y si es preciso, aunque sea un poco melodramático, moriremos en el intento», añadió en clara referencia a lo difícil que tiene el PSOE remontar unas encuestas que dan al PP doce puntos de ventaja.

Rubalcaba tenía una papeleta un poco más difícil porque había expectación por ver qué decía de su antecesora. El vicepresidente primero aseguró que, en materia de igualdad de género «nada será igual» que antes del paso de Fernández de la Vega, que llegó a calificar de «histórico». Reveló, como antes lo había hecho Jauregui, que el presidente del Gobierno habló con ellos para ofrecerles sus nuevos puestos no sin antes glosar las virtudes de su ya ex número dos. Rubalcaba añadió que ella le había transmitido su preocupación porque los temas de mujer sigan en el orden del día de prioridades. «No sólo no habrá retraso sino que todo lo que tenías pensado se hará tal y como tenías pensado», se comprometió.

Aterrizaje en La Moncloa

El vicepresidente primero se estrenará hoy como portavoz en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. En realidad este cargo no le es desconocido porque ya en 1995 lo ejerció, durante los últimos años de gobierno de Felipe González. Por eso ayer causaba una sensación extraña verle llegar a un cargo rodeado de los retratos de ex ministros de Presidencia entre los cuales estaba el suyo.

Fuentes gubernamentales señalan que todavía está por perfilar un reparto de tareas detallado entre él y Ramón Jauregui, pero ya está decidido, por ejemplo, que Rubalcaba coordine la acción política y comunicativa de todo el gabinete, y Jauregui coordine la acción legislativa. Aunque Rubalcaba presidirá la Comisión de Subsecretarios que crea el orden del día de los consejos de ministros, sobre el ministro de Presidencia recaerá la tarea de organizar esa comisión. Las mismas fuentes señalan que Rubalcaba comparecerá todos los viernes pero a Jauregui se le buscará también algún tipo de protagonismo informativo durante la semana.