Regis Iglesias, a la derecha, habla con un grupo de disidentes a su llegada al hotel. - BELÉN DÍAZ

De un hostal en Vallecas a un confortable hotel con spa

El Gobierno cambia su táctica con los tres disidentes cubanos recién llegados. Vivirán en un hotel de 3 estrellas con tarifas de hasta 100 euros

MADRID Actualizado:

Las críticas de los disidentes cubanos llegados en julio, que apuntaban a las «pobres» condiciones de su alojamiento temporal en Madrid —un hostal de a 13,90 euros la noche— han calado hondo en el Gobierno. Efrén Fernández Fernández, Regis Iglesias Ramírez y Marcelo Cano Rodríguez, los tres presos políticos cubanos que aterrizaron ayer en nuestro país tras ser liberados por el régimen castrista, se hospedan desde anoche en un hotel tres estrellas con restaurante a la carta, wifi gratis, peluquería, 500 metros cuadrados de jardines y un spa especializado en tratamientos de salud y belleza.

«Es pasar de la noche a la mañana», explica Alejandro González Raga, ex preso político cubano liberado en 2008 que también estuvo alojado en «La Princesa» de Móstoles, el hotel en donde ahora están los tres nuevos disidentes (el precio por noche oscila entre 50 y 100 euros). González aclara que el grupo de excarcelados que señaló ciertos inconvenientes en el hostal «Welcome», ubicado en el corazón del polígono industrial de Vallecas, no será realojado en el confortable hotel de Móstoles. «Pareciera un castigo para aquellos que se han quejado», subraya.

Y es que el disgusto sobre el hostal es mera anécdota. Recién llegados, Mijaíl Bárzaga, Julio César Gálvez, Normando Hernández y Ricardo González Alfonso, los cuatro cubanos de la «primera tanda» que permanecen en la capital, pusieron al Gobierno de Zapatero en entredicho rechazando el estatus de inmigrante que quería Exteriores, solicitaron no ser dispersados por diferentes centros de acogida de España —con petición al Defensor del Pueblo de por medio— y exigieron a España que no se «ablande» frente a La Habana.

El «aparente» giro castrista Cuando el régimen castrista anunció que liberaría a medio centenar de integrantes del «Grupo de los 75», apresados en la oleada represiva del 2003, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se apresuró a afirmar que España lograría que la UE levante la Posición Común frente a Cuba. Para el Gobierno del PSOE, estas excarcelaciones son sinónimo de mejoras en las condiciones de Derechos Humanos en la isla, una idea que Bruselas y Washington no comparten. Lo que no esperaba el Gobierno es que los «beneficiados» de la acción humanitaria se opusieran a su campaña, declarando públicamente que la estrategia española, comprensiva y aquiescente con «los hermanos guayavera», es un grave desacierto.

Ahora, cuando falta todavía llegar casi una treintena de expulsados, Exteriores parece dispuesto a hacer lo posible para que los excarcelados se sientan cómodos. «Es una belleza este sitio», dice Marcelo Cano, uno de los recién liberados, en referencia al hotel. «En libertad, uno ve todo distinto», agrega a ABC. Sin embargo, hay cosas que no cambian, como su opinión sobre la estrategia de Zapatero frente a Cuba. «Agradecemos al Gobierno español y a la Iglesia Católica, pero la Posición Común debe mantenerse», sostiene el disidente que llegó en un vuelo comercial junto a seis familiares. «Fidel Castro nos ha liberado con la intención de dar la aparente muestra de apertura, repito, solo aparente. Quiere un respiro para mantenerse en el poder», sostiene. Regis Iglesias coincide. Él cree que el proceso de excarcelación sólo evidencia «la necesidad del régimen de limpiar su imagen».

Entre mañana y el viernes, otros tres presos llegarán nuestro país. Se trata de Juan Adolfo Fernández Sáinz, Juan Carlos Herrera Acosta y Fabio Prieto Llorente. Con ellos, ya serán 26 los opositores liberados.