Zapatero y Obama, durante un encuentro - EFE

El Gobierno gestiona que Obama asista a la cumbre de la Unión por el Mediterráneo

Quiere que la reunión sea el 21 para que el presidente de EE.UU. viaje a Barcelona tras la cita de la OTAN en Lisboa

MADRID Actualizado:

El Gobierno está realizando gestiones para tratar de que Barack Obama asista a la Cumbre de la Unión por el Mediterráneo (UpM) en Barcelona el próximo mes de noviembre, según supo ABC de fuentes solventes. El Ejecutivo tiene intención de fijar la reunión para el día 21, para facilitar la presencia del presidente de Estados Unidos, que tiene previsto acudir a la cumbre de la OTAN en Lisboa los días 19 y 20.

La II Cumbre de la Unión por el Mediterráneo estuvo fechada para el 7 de junio, durante la presidencia española de la UE, pero tuvo que ser aplazada ante las pocas expectativas de éxito que existían en ese momento, debido al estancamiento de las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes. La presión de Francia y Egipto, que copresidían la UpM, aconsejó a las autoridades españolas renunciar a seguir adelante con la reunión, ante la posibilidad de un nuevo fracaso por falta de asistentes a la misma.

Ahora, tras los acuerdos de Washington entre el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, bajo los auspicios de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ha renacido el optimismo sobre el conflicto en la región, lo que puede allanar el camino para celebrar la conferencia euromediterránea con esperanzas de que en ella se pueda avanzar en los objetivos de cooperación entre las dos orillas del Mare Nostrum.

Proceso de Barcelona

Por eso, Moncloa, secundada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, ha puesto en marcha un operativo encaminado a lograr una doble meta. Por un lado, aprovechar la oportunidad que se ha abierto en Oriente Próximo para que la cumbre de la Unión por el Mediterráneo no tenga los pobres resultados que tuvo la celebrada hace cinco años también en la Ciudad Condal, en el décimo aniversario del lanzamiento de Proceso de Barcelona, y a la que no acudieron la mayoría de los gobernantes árabes.

Por otro, aunque Estados

Unidos no forma parte de la UpM, relanzada en París en julio de 2008, el Ejecutivo no quiere dejar pasar la oportunidad de que Obama se hallará a poco más de 1.200 kilómetros de distancia, en la capital portuguesa, para tratar de convencerle de que dé un salto a Barcelona y participe como invitado en la cumbre, con la intención de que su presencia contribuya a impulsar el logro de acuerdos que, a su vez, dinamicen la negociación árabe-israelí. En el marco de las gestiones para celebrar la reunión de la UpM el 21 de noviembre se enmarcarían, por ejemplo, una reciente gira a Oriente Próximo realizada por el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y sus frecuentes contactos telefónicos con Hillary Clinton, y con el enviado especial de Washington a la zona, George Mitchell, así como la entrevista que mantendrán mañana en Madrid Zapatero y el primer ministro palestino, Salam Fayad.

El Gobierno, de todos modos, es consciente de que la situación en la región es todavía muy frágil y de que todo dependerá de cómo vayan las próximas citas previstas en le calendario apuntado en Washington. En los dos meses y medio que restan para el 21 de noviembre debería haber varias sesiones de conversaciones directas entre las partes y pueden pasar muchas cosas, entre ellas las derivadas de la actitud que mantenga Hamas, el movimiento que controla la franja de Gaza, hoy por hoy, contrario a la iniciativa de Abbas. Cualquier suceso negativo impediría avanzar al ritmo que se desearía y desaconsejaría celebrar la cumbre. Por su parte, la Casa Blanca no comprometería la presencia de Obama en esa reunión si hay más posibilidades de fracaso que de éxito.

Mientras, Moncloa también está en contacto con el Gobierno de la Generalitat, y con su presidente, José Montilla, ya que está pendiente la convocatoria de las elecciones autonómicas en Cataluña. Algunas de las fechas barajadas se sitúan a finales de noviembre, por lo que trataría de que no coincidieran con el día.