Peter Caruana, durante el «National Day» de Gibraltar en septiembre - EFE

Gibraltar planta a España y agrava la debilidad de la política exterior

El ministro principal de la colonia suspende por su cuenta dos reuniones y exige hablar de la territorialidad de las aguas

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El ministro principal del Gibraltar, Peter Caruana, ha anunciado, de manera unilateral, en un comunicado enviado al diario local «Gibraltar Chronicle», la suspensión de las reuniones técnicas que debían celebrarse en los próximos días en el marco del Foro Tripartito de Diálogo sobre el Peñón.

Formalmente, la decisión obedece a «razones técnicas», pero, según fuentes solventes consultadas por ABC, Caruana, que ayer hizo pública una declaración en la televisión gibraltareña, considera que no se pueden continuar las conversaciones sobre cooperación policial que afecta a las aguas que rodean Gibraltar, sin que el Gobierno español se haya excusado por el incidente registrado el pasado 28 de septiembre. Ese día se produjo un forcejeo entre la Guardia Civil y la Policía de Gibraltar, cuando una embarcación de la Benemérita impidió la detención de un presunto traficante al que perseguían los gibraltareños, porque se encontraba ya en «aguas españolas», cerca del Boquete del Poniente, en La Línea de la Concepción. Caruana calificó el comportamiento de la Guardia Civil de «abusivo» y «totalmente inaceptable».

Reunión ministerial

La decisión del jefe del Gobierno de la colonia supone un duro golpe a la marcha del Foro, que tenía previsto celebrar una reunión a nivel ministerial en el mes de diciembre, para sancionar los acuerdos que se alcanzaran en los contactos de nivel técnico que se vienen desarrollando en los últimos meses, tras los acuerdos alcanzados en el encuentro celebrado en julio del pasado año en el Peñón por los ministros de Exteriores de España y del Reino Unido, Miguel Ángel Moratinos y David Milliband, y el propio Caruana.

España estaba especialmente interesada en lograr acuerdos en materia de medio ambiente, seguridad marítima y, sobre todo, cooperación policial, para tratar de poner fin a los incidentes que se repiten con gran frecuencia entre los barcos de la Guardia Civil y los de la Policía gibraltareña, de los que sacan un buen rendimiento los traficantes que actúan en las aguas de la Bahía de Algeciras.

Precisamente, el último de esos incidentes, registrado el 28 de septiembre cerca del Peñón, en aguas cuya soberanía reclaman tanto España como el Reino Unido, está en el origen del malestar de Caruana, que considera que si se siguieran las conversaciones técnicas se podría dar a entender que se aceptan las reivindicaciones españolas. De hecho, Caruana, ya advirtió, tras ese incidente, que podría tener consecuencias en el desarrollo del Foro.

Aunque, también formalmente, España, según un portavoz de Exteriores citado por Ep, achaca la suspensión de las reuniones a «razones técnicas, debido a problemas de agenda y de contenido»», según pudo saber ABC de fuentes solventes, el ministro principal propuso a España continuar las conversaciones —que iban a celebrarse esta semana y la próxima en Algeciras y en Madrid—, en las otras tres áreas acordadas (las relativas a educación, asuntos fiscales y aduaneros y visados) dejando aparcadas las que se refieren a la cooperación policial, medioambiental y de seguridad marítima.

La soberanía

El Gobierno español rechaza la propuesta porque entiende que Caruana introduce con esa actitud la cuestión de la soberanía en las reuniones técnicas, algo que no puede aceptar. España considera que cualquier discusión sobre las aguas, en cuanto afecta a las reclamaciones sobre la soberanía debe estar ausente de los contactos técnicos a tres bandas, y sólo debe tratarlas con el Gobierno del Reino Unido, pero no con el gibraltareño.

Londres reclama la soberanía sobre las tres millas náuticas alrededor del Peñón, a pesar de que, según el Tratado de Utrecht, de 1713, España sólo cedió al Reino Unido las aguas del puerto de Gibraltar. La disputa sobre ese asunto ha estado en el centro de la mayoría de los roces de los últimos tiempos. Porque la colonia británica ha ido creciendo a costa de las aguas españolas pues ha ido ganando terreno al mar para la construcción de un macroproyecto urbanístico.

Ahora, el ministro principal de Gibraltar da un paso más en la tensa disputa bilateral y reta al Gobierno español a que lleve el litigio por la soberanía de las aguas que rodean al Peñón a la Corte Internacional de Justicia. En un mensaje televisado ayer por la tarde, Caruana señaló que «si el señor Moratinos está convencido de que según la ley internacional las aguas que rodean a Gibraltar no son británicas, entonces no tiene nada que perder y todo que ganar» en el órgano judicial principal de la ONU.