Núñez, con su gaita, ante el mar. - MIGUEL MUÑIZ
MÚSICA

Vientos de Fisterra

Con reconocimiento internacional indiscutible a sus espaldas, cotizado en los principales escenarios , investigador incansable de sus raíces , partenaire escénico con primeras figuras mundiales, este vigués cautiva allá donde llega, por su naturalidad, afabilidad y simpatía

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Jabalí en el horóscopo chino -cuando inicia un trabajo no se detiene hasta verlo concluido, tenaz en cualquier empresa y estudioso nato- y cáncer en el horóscopo occidental, lo que le confiere especiales cualidades para las emociones, el sentimiento, la intuición y todo lo referido a las sensaciones, se zambulle en la creación de melodías que hacen flotar los sueños. Con sólo 8 años decidió aprender de los viejos maestros los secretos de la música popular y de la gaita, y a los 12 fue invitado a tocar como solista con la Orquesta Sinfónica de Lorient. En 1996 publicó «A irmandade das estrelas», su primer álbum en solitario. Desde aquí una carrera imparable.

¿Una ilusión cumplida?

Sin duda. Es un sueño. El Obradoiro significa el final del camino de Santiago, un elemento vertebrador de Europa. Por aquí entraron los primeros peregrinos y la primera gaita hace mil años. Tocar en aquí es el sueño máximo que se puede tener. Sólo se toca una vez en la vida en este lugar.

Con buena compañía...

Claro, la Orquesta Sinfónica de Galicia y la Banda de Gaitas. Ha sido un honor, pero ya hace muchos años que estoy tocando con ella. Existe un diálogo entre la música culta y popular. Obradoiro es un crisol de culturas y ahora fue un crisol de sueños.

¿Pretendió emocionar al Apóstol?

(Risas) La gaita sólo entraba en las iglesias el día de Navidad pero en esta ocasión su sonido inundó todo el espacio. Ha sido un concierto lleno de emociones. El hecho de tener una orquesta sinfónica en un lugar abierto ya es algo inusual, pero contamos con los mejores profesionales. El montaje luminotécnico –respetuoso con el entorno, pero de una belleza inusitada- contribuyó a que las emociones emergieran.

Hubo novedades...

Sí. Hemos estrenado la Muñeira que compusiera Pablo Sarasate. Conocí esta obra en mi época de estudiante en Madrid con dieciséis años; desde entonces no he parado de estudiarla porque es la más difícil del mundo. Ahora era el momento de abordarla. Además, hubo tiempo para recordar éxitos y para tocar músicas de otros mundos, por ejemplo de la cultura oriental.

Viajero explorador

Durante tres años –en los que prácticamente vivió en Bretaña- Carlos seleccionó lo mejor de las músicas de ese mítico país de druidas, magos, dólmenes y menhires y saco un maravilloso trabajo (Almas de Fisterra). Después viajó a Brasil y permaneció en tierras cariocas –buscando a uno de sus antepasados- y ha sorprendido con un nuevo trabajo «Alborada do Brasil» y ahora dará a conocer sus investigaciones en el mundo hispanoamericano. Las culturas precolombinas – Méjico- objetivo de sus inquietudes. Carlos ha dejado en el recuerdo melodías imborrables, como su bellísimo Amanecer, la interpretación del Gabriel’s Oboe, que Morricone compusiera para «La misión», Moura o el Camiño de Santiago. Para Núñez la música celta gallega retrata a sus habitantes. Es una tierra de acogida que tiene influencias del Sur y de multiculturalidad.

Esa mezcla con el Sur o los «sures»...

Ese sería el matiz diferenciador de nuestra música con la de Irlanda o Bretaña. Es el gran matiz. Tenemos una tradición atlántica pero también influencia mediterránea. Este último componente ha conformado una música celta con mayor riqueza y grandes posibilidades de futuro. Estamos codo a codo con nuestros vecinos del Norte. La música celta es un género musical, aunque más joven que otros como el flamenco. Digamos que hay como dos Españas: la de la guitarra y la de la gaita. Somos celtas pero también latinos y eso es muy interesante. Creo que la moda de Irlanda o Bretaña ya ha remitido y ha llegado el momento de que nosotros ocupemos el espacio que siempre nos correspondió.

Su música es una invitación al intimismo...

Esto es interesante. Desde los griegos y romanos existe la «teoría de los afectos», que consiste en que dependiendo del tipo de modos que utilices en la interpretación se genera un estado de ánimo concreto. Esto fascinaba a los musicólogos. Flamenco, tango o fado llevan más hacia el goce-sufrimiento. La gaita utiliza esos modos que provocan energía positiva.

¿Música celta como sinónimo de espiritualidad?

Seguramente gran parte de mis composiciones sí lo sean. Como druida trato de manejar diversas emociones –especias- en la poción mágica. Se abandona el cuerpo y se entra en la música pura, como se hacía en el gregoriano.

Un universo cerrado

Cuando las manos se alzan y ocupan el espacio del auditorio, portando luces diminutas que remedan a las estrellas, Núñez se siente en comunión con todas ellas. Entonces se convierte en médium ya que «lo que se transmite es recíproco, entonces no hay personas individuales sino un solo ser que siente y disfruta».

Carlos es consciente del poder emocional que sus composiciones generan en los oyentes y esto le hace «sentirse más y más entregado», quizá algo que le transmitieron sus maestros –el grupo The Chieftains- que consideran que tienen una misión: «transmitir el evangelio de la música tradicional». Para él es importante estar en contacto con la tradición, con las melodías ancestrales, con los sentimientos, con los mayores, como si tuviera que ser portavoz y heredero de sus maneras y formas. Este sentimiento de respeto y admiración por los mayores lo cultiva durante su estancia en Japón, algo que contrasta con el sentimiento occidental de «ruptura con el pasado, renacer cada día y hacer cosas nuevas». Comenta que los chinos ya conocían la flauta -como las actuales- hace nueve mil años y que recientemente se ha descubierto una en el norte de Europa que se remonta a más de veinte mil años, «¡Con tantos agujeros como los que ahora se manejan! Significa que los primitivos ya conocían la escala de siete notas».

Para este vigués que, se acerca a la cuarentena vital, el concierto del día 11 –fecha señalada en la historia reciente de la humanidad- ha sido un motivo y una ocasión únicos. Quizá por ello eligió títulos que hacen nudos en la garganta y que llevan de la mano lluvias de emoción.