Piden tres años de cárcel para el maquinista de Valga

Acusado de homicidio por imprudencia, Miguel G. L. pidió en la primera vista perdón por un «error humano»

PONTEVEDRA Actualizado:

«32 años sin un error y ese día cometí el peor de mi vida». Con estas palabras el maquinista que arrolló en 2007 un coche ocupado con tres personas que fenecieron en el acto, al no parar en un paso a nivel de la localidad pontevedresa de Valga, pidió un perdón sentido a las familias de las víctimas a las que aseguró que su intención «no fue nunca hacer daño».

Así se explicó Miguel G. L. durante su intervención en el juicio que comenzaba ayer en el Juzgado de lo Penal número 3 de Pontevedra para el que la Fiscalía pide 3 años de cárcel y cinco de inhabilitación. Por su parte, la defensa mantiene la libre absolución. El Ministerio Público entiende que Renfe deberá responder «directa y subsidiariamente» de los más de 540. 000 euros que suman las indemnizaciones.

El fiscal, Jesús Calles, considera que el maquinista que arrolló el coche es responsable de tres delitos de homicidio por imprudencia profesional grave. Si bien, tanto el procesado como varios testigos, coincidieron en señalar que la visibilidad era mala debido a que la maleza crecía descontrolada y no sonó el silbato que anuncia la proximidad del convoy. Al parecer, las barreras que les impedían el paso a los vehículos se levantaron, por problemas técnicos debido a la tormenta eléctrica que aquellos días se había registrado en la Comunidad, y empezaron a cruzar la vía, sin percatarse de que se acercaba el tren.

En el siniestro, ocurrido hace tres años, el 25 de abril de 2007, cuando el acusado a los mandos del tren de media distancia , que cubría la ruta entre Vigo y La Coruña, arrolló a un vehículo en el paso a nivel de Campaña, ubicado del tramo de Catoira a Pontecesures. Como consecuencia del impacto, el turismo, un automóvil marca Renault de color blanco, fue arrastrado unos 200 metros. En el acto fallecían Jesús Martínez Senín, de 54 años; su hijo Roberto Martínez Ríos, de 28; y José García Bejo, de 47.

Cajas negras

Tras el estudio de las cajas negras del tren y

de la caseta del paso a nivel de Campaña se conoció que el pedal que activa el mecanismo para cerrar la barrera, más o menos un kilómetro antes del paso a nivel, no funcionó cuando pasó el convoy. Además, las pruebas periciales reflejaron que las barreras se iban a cerrar con posterioridad al impacto. Los vecinos ya habían denunciado varios días antes del suceso que una tormenta había inutilizado este mecanismo.

Un fallo técnico que se unió a un error humano, según el propio procesado, que reconoció que actuó «mecánicamente» desactivando un sistema de seguridad que automáticamente habría frenado el tren, ante un paso a nivel desprotegido.