Vázquez, con Leiceaga, ayer en O Hórreo. - MIGUEL MUÑIZ
CRISIS EN EL PSDEG

Vázquez intenta descabezar el grupo socialista para recuperar el control del partido

Ofrece la portavocía en O Hórreo a cinco diputados, tras decidir la destitución de Fernández Leiceaga. Convoca una Ejecutiva para el jueves, donde se oficializará el cese, que podría ser aprobado «no sin contestación»

SANTIAGO Actualizado:

De crisis de liderazgo a terremoto interno. La derrota sufrida el pasado sábado en la Ejecutiva del PSdeG a manos de un grupo de sus afines llevó ayer a Manuel Vázquez a buscar a la desesperada medidas para exhibir su cuestionada autoridad interna, y la decisión tomada es la destitución de Xaquín Fernández Leiceaga como portavoz del grupo parlamentario socialista, una de sus apuestas personales cuando accedió a la secretaría general del partido en abril de 2009.

La intención de Vázquez, que no fue ejecutada por el momento, le llevó a ofrecer el cargo de portavoz en O Hórreo hasta a cinco de sus diputados, dos de los cuales —Guillermo Meijón y Francisco Cerviño— rechazaron la proposición y avisaron a su jefe de filas de que «si toca a Leiceaga, tendrá problemas en el grupo». Por el contrario, otras tres diputadas próximas al dirigente socialista —María del Carmen Acuña, Carmen Gallego y María Quintas— sí aceptaron ocupar el sillón del portavoz.

No obstante, esta sustitución al frente de las bancadas de O Hórreo debería ser propuesta por la misma Ejecutiva que no controla y que le tumbó el sábado su intención de imponer que los diputados que quisieran ser incluidos en las candidaturas de las municipales deberían abandonar preventivamente sus cargos. Está convocada para este jueves y, según fuentes socialistas, «aunque tenga una fuerte contestación interna, es probable que lo saque adelante».

Más en contra que a favor

De conseguir el respaldo de este órgano, sería el propio grupo quien tendría que aceptar un nuevo portavoz. Y a día de hoy, según las distintas fuentes del mismo consultadas por ABC, nada garantiza que consienta el relevo. Hasta doce de los veinticinco parlamentarios socialistas cierran filas con Fernández Leiceaga. Por un lado, los componentes de la Permanente del grupo —Mar Barcón, Beatriz Sestayo, Concepción del Burgo, Modesto Pose, José Manuel Lage y el propio Leiceaga, que también serían sustituidos en sus funciones—. Por otro, diputados rasos como Silvia Fraga, Guillermo Meijón, María del Carmen Cajide, Sonia Verdes y José Tomé.

Alineados con Vázquez apenas estarían Marisol Soneira, Carmen Gallego, Ricardo Varela, y el núcleo ourensano compuesto por María Quintas, María del Carmen Acuña y Juan Carlos Francisco. La posición del resto de diputados es una incógnita —entre otros, los vigueses Manel Gallego y Abel Losada—, y especialmente la de los «touriñistas» —Pablo López Vidal, María José Caride e Ismael Rego—, despreciados abiertamente por la actual dirección del grupo, que podrían tener la llave para descabezar la actual estructura de la formación parlamentaria y, previsiblemente, aumentar su peso en la misma.

De fracasar en su intento de descabezar a Fernández Leiceaga —que mantendría su escaño dado que el acta de diputado se otorga a la persona y no a las siglas—, «Pachi» se enfrentaría a una insostenible convivencia interna en el seno del grupo, donde la fractura entre afines y críticos podría trasladarse a su vez a los órganos de gobierno del partido, donde el equilibrio de fuerzas y territorios tampoco le secunda a ciegas. No obstante, la versión «oficialista» de la brusca remodelación del grupo es que Vázquez procura «planificar la acción del grupo parlamentario».

Pulso en la Ejecutiva

Manuel Vázquez se juega su credibilidad en la reunión del jueves. El inesperado revés del sábado, sumado al órdago de dirigentes como Salvador Fernández Moreda —que le advirtió de que si no consigue aprobar sus medidas regulatorias de las incompatibilidades de cargos «tendría que dimitir»— ha llevado a un cúmulo de presiones que han tenido como única vía de escape el relevo de Leiceaga, cuyo tono moderado incomoda al actual líder socialista, gustoso de una oposición más tosca y correosa.

La gota que colmó el vaso fue una entrevista del portavoz en la edición gallega de «El País», donde enmienda a su jefe de filas al negar que la Ejecutiva aprobase la fórmula de Vázquez para evitar la acumulación de cargos institucionales, tal y como éste anunció el sábado. El secretario general del PSdeG estuvo reunido durante todo el día en su despacho del Pazo do Hórreo con su número dos, Pablo García, junto a quien recibió a los distintos diputados a que llamó a capítulo para recabar apoyos y ofrecerles a algunos la portavocía.